Toronto se reinventa cada enero con nuevas propuestas gastronómicas, y este 2024 una de las aperturas más comentadas es Ceniza, un bar–restaurante que abraza el fuego como hilo conductor de toda su experiencia: desde la cocina de brasas hasta los cócteles ahumados. A continuación te contamos, con lujo de detalle, por qué este refugio de luces tenues en 942 Queen Street W merece estar en tu lista.
Un concepto nacido del fuego y la transformación
Al cruzar la puerta, el ambiente recuerda a las brasas que quedan tras una fogata: luz baja, tonos rojizos y una atmósfera íntima que invita a la conversación. El nombre “Ceniza” no es casual: todo aquello que sale de la barra o de la cocina ha pasado, en algún punto, por la acción del calor, el humo o la llama directa. La carta se inspira en técnicas de parrilla latinoamericanas, el ahumado del sur de Estados Unidos y toques mediterráneos, logrando sabores multicapa que evolucionan en cada bocado.
Una carta que sorprende
Risotto de mariscos
El arroz arbóreo se cuece lentamente en un fondo casero de crustáceos; la cremosidad final se logra batiendo mantequilla fría y parmesano mientras el grano aún conserva el famoso al dente. Se corona con camarones y calamar marcados a la plancha, aportando ese leve sabor tostado que contrasta con la suavidad del risotto.
Costilla corta braseada
La costilla pasa más de ocho horas a baja temperatura hasta que el colágeno se funde y la carne puede cortarse con el tenedor. Se sirve lacada en demi–glace –reducida tres veces para lograr brillo y profundidad– sobre un puré de papa ahumado y espárragos a la parrilla. El resultado es un plato untuoso, con notas ligeramente dulces y un final especiado que invita a otro trago.
Tragos ahumados que conquistan
El hilo conductor de la barra es la interacción del alcohol con el humo, la madera o los cítricos flambeados. Cada cóctel llega con su propia micro-narrativa:
Kiwi Absinthe Sour
Gin con macerado de kiwi fresco, clara de huevo para lograr esa espuma aterciopelada y un golpe de absenta que aporta notas anisadas. El borde del vaso se perfuma con aceites de lima flameados para redondear la experiencia.
King of the Embers
Una mezcla de tequila reposado y bitters de mezcal –ahí radica el contrapunto entre el agave suave y el humo pronunciado– reforzada con vermut seco. Se agita, se ahúma con astillas de roble y se sirve en vaso corto sobre un cubo de hielo cristalino. Ideal para quienes buscan intensidad sin perder equilibrio.
Fire Blossom
Elaborado con pisco, St-Germain, lichi, zumo de limón y un top de rosé espumoso. La copa se enciende brevemente con un twist de piel de pomelo, liberando aceites esenciales que suben con la burbuja. Un cóctel floral, burbujeante y sorpresivamente seco en el final.
Miércoles de DJ y ambiente relajado
Además de su propuesta culinaria, Ceniza programa sesiones de DJ cada miércoles. La curaduría musical oscila entre deep house y ritmos latinos suaves, un fondo perfecto para charlar sin gritar. El espacio, más sofisticado que un bar tradicional pero menos rígido que un restaurante de mantel largo, se ha convertido en punto de encuentro para quienes buscan charla, conexión y sabores con carácter.
Si tu propósito de año nuevo incluye explorar rincones únicos de la ciudad, date la vuelta por Ceniza y descubre cómo el fuego puede transformar tanto los alimentos como la velada completa.