¿Puede Canadá defender su lugar en el pacto comercial norteamericano?
El primer ministro buscará frenar aranceles y proteger el comercio con EE.UU., mientras la tensión entre los países aún es palpable
— El primer ministro de Canadá, Mark Carney, se enfrenta esta semana a una de las primeras pruebas diplomáticas más delicadas de su mandato: una reunión con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca para discutir el futuro del pacto comercial de América del Norte (CUSMA).
Tras meses de provocaciones, amenazas de anexión y aranceles inesperados, Carney tendrá que combinar firmeza, astucia y diplomacia para proteger el lugar de Canadá en una de las relaciones bilaterales más importantes del mundo.
El contexto: Trump vuelve con presión tarifaria
El regreso de Trump a la presidencia ha desatado preocupaciones en Canadá y México. Desde enero, la Casa Blanca ha reinstaurado aranceles al acero, aluminio y automóviles, vinculándolos al tráfico de personas y fentanilo —a pesar de que los datos muestran que el cruce por la frontera con Canadá representa un volumen mínimo de ese tráfico.
El propio Trump llegó a referirse a Canadá como “el 51.º estado”, y llamó al ex primer ministro Justin Trudeau “un gobernador”.
Aun así, no todo son malas señales: recientemente, el presidente estadounidense excluyó a Canadá y México de nuevos aranceles generalizados, lo cual, para muchos analistas, sugiere que sigue valorando el pacto CUSMA.
¿Qué busca Carney en la reunión?
En sus primeras declaraciones como primer ministro, Carney dejó clara su posición:
“Mi gobierno luchará por conseguir el mejor acuerdo para Canadá.”
Su objetivo: mantener a Canadá dentro de un CUSMA fuerte, sin ceder ante las presiones estadounidenses.
Los sectores más afectados (automotriz, agricultura, energía) esperan que se frene la ola de aranceles y se aclaren las nuevas reglas de juego para exportaciones e inversiones.
Voces expertas: señales de esperanza, pero con cautela
- Laura Dawson, experta en relaciones Canadá–EE.UU., señaló que hay indicios de que Trump estaría dispuesto a mantener el pacto regional, pero que Carney debería formar un frente multipartidista fuerte, como ocurrió durante las primeras negociaciones de CUSMA con el panel NAFTA.
- Steve Verheul, negociador jefe de Canadá en 2018, dijo que ya ha visto este juego antes: propuestas extremas seguidas de retiradas parciales por parte de Washington. Cree que el país podría, una vez más, salir adelante con soluciones creativas, aunque el proceso será “difícil”.
Lo que está en juego
¿Qué quiere EE.UU.?
- Más acceso a mercados agrícolas
- Cambios en comercio digital e propiedad intelectual
- Inversiones en minerales críticos y manufactura norteamericana
- Un mayor alineamiento en control de exportaciones
¿Qué teme Canadá?
- La pérdida de acceso preferencial al mercado estadounidense
- Un debilitamiento de CUSMA
- Daños a sectores industriales clave (automóviles, energía, acero)
Una misión con presión política
Carney llega al poder tras una elección muy ajustada. Trump ya comentó que “una victoria tan estrecha complica las cosas para el país”.
Eso hace aún más crucial que Carney actúe con respaldo político transversal, sumando tanto a liberales como a conservadores, líderes regionales y expertos sectoriales. Especialmente cuando los líderes del Norte —Yukón, Nunavut y Territorios del Noroeste— exigen avances concretos en proyectos como el corredor ártico de seguridad.
Conclusión: ¿aliado o adversario?
La reunión del martes podría marcar el tono de toda la relación bilateral en los próximos cuatro años.
Carney deberá demostrar que puede ser firme sin confrontar, negociar sin ceder demasiado, y liderar sin perder apoyo nacional.
“No podemos fingir que todo está perdonado”, dijo Dawson. “Canadá aún guarda resentimiento… y hay mucho en juego.”