En los últimos dos años Canadá ha pasado de recibir oleadas récord de estudiantes extranjeros a vivir la contracción más fuerte de su historia. Para la creciente comunidad latina de Toronto —ciudad que concentra la mayor parte de estos alumnos— las nuevas políticas federales plantean retos y oportunidades que conviene entender a fondo.
Un recorte histórico en las cifras
Los datos más recientes muestran una caída del 52 % en la llegada de nuevos titulares de permiso de estudio entre enero y noviembre de 2025 frente al mismo periodo de 2024. En números absolutos son 334 845 estudiantes menos. El contraste es aún más dramático si miramos diciembre de 2023, mes en que llegaron 95 320 estudiantes, frente a solo 2 485 en noviembre de 2025: un desplome del 97 %.
El mes de agosto suele ser el más intenso por el inicio del semestre de otoño. Sin embargo, de agosto de 2024 (79 745 llegadas) a agosto de 2025 (45 065) se registró una disminución del 43 %.
Medidas gubernamentales que provocaron la caída
El gobierno federal ha puesto en marcha una serie de ajustes cuyo objetivo declarado es «recuperar el control del sistema migratorio» y garantizar sostenibilidad:
- Tope progresivo de permisos de estudio: 155 000 en 2026 y 150 000 tanto en 2027 como en 2028, aproximadamente la mitad de las cifras de 2023.
- Verificación obligatoria de cartas de aceptación (2023) para frenar el fraude en admisiones.
- Requisito financiero duplicado: pasó de 10 000 CAD a 20 635 CAD para demostrar solvencia en 2024.
- Límite de trabajo off-campus: 24 horas semanales sin permiso de trabajo, revirtiendo la exención temporal de horas ilimitadas.
Estas disposiciones, sumadas, han elevado la barrera de entrada y reducido drásticamente el número de solicitudes aceptadas.
Consecuencias para las instituciones y la economía
Las universidades canadienses —que suelen cobrar a los estudiantes extranjeros entre tres y cinco veces la matrícula de los nacionales— sienten ya el golpe:
- Descenso del 36 % en nuevas matrículas de licenciatura y del 35 % en posgrado (encuesta 2025).
- 60 % de las universidades prevé recortes presupuestarios; la mitad anticipa despidos para 2026.
- Los gobiernos provinciales, especialmente Ontario, calculan pérdidas millonarias en ingresos académicos y en consumo local (vivienda, transporte, servicios).
A nivel macroeconómico, el frenazo coincide con presiones sobre el costo de la vivienda y el mercado laboral: menos estudiantes implica menor demanda de alquileres —algo positivo para algunos inquilinos— pero también menos mano de obra parcial en sectores de servicios.
¿Qué significa esto para los estudiantes latinos?
Latinoamérica ha sido uno de los principales semilleros de talento para Canadá, y Toronto alberga la colonia estudiantil hispana más numerosa del país. Las nuevas reglas implican:
- Mayor exigencia financiera: las familias deberán acreditar más del doble de fondos que antes, lo que encarece la aventura canadiense.
- Procesos más lentos y selectivos: la verificación de documentos retrasa decisiones y exige expedientes impecables.
- Menor flexibilidad laboral: con el límite de 24 h semanales, depender únicamente de un empleo para costear la estancia resulta inviable.
Frente a este panorama, cobra importancia buscar becas institucionales, demostrar solvencia en moneda fuerte y planificar con más tiempo. También aumenta el atractivo de programas de pathway o college público que conduzcan a la residencia, si bien la competencia se intensificará.
Perspectivas a futuro
Paradójicamente, el interés global por estudiar en Canadá sigue alto: el 94 % de los encuestados en primavera de 2025 declaró algún nivel de intención de aplicar. Pero la brecha entre intención y permisos otorgados se ensancha.
Expertos anticipan tres escenarios:
- Estabilización a corto plazo en torno a los nuevos cupos, con ventajas para postulantes con perfiles académicos y financieros sólidos.
- Reconfiguración del mapa educativo: instituciones medianas podrían fusionarse o transformarse para sobrevivir, mientras otras aumentarán su oferta en línea.
- Desplazamiento de flujos estudiantiles hacia Reino Unido, Alemania, España y ciertos destinos asiáticos, que han flexibilizado políticas para captar talento.
Para los latinos en Toronto —o quienes planean serlo— la clave será informarse con antelación, preparar documentación exhaustiva y considerar alternativas de financiamiento. Canadá sigue valorando la diversidad y el aporte de los estudiantes internacionales, pero ahora lo hace dentro de un cupo mucho más estrecho.