La medida busca destrabar negociaciones comerciales con Washington, pero genera controversia en casa
El gobierno de Canadá ha cancelado oficialmente la implementación del Impuesto a los Servicios Digitales (DST), que buscaba gravar con un 3% los ingresos de gigantes tecnológicos como Google, Meta, Amazon y Airbnb por sus operaciones en el país. La decisión, tomada horas antes de que la norma entrara en vigor este lunes, fue anunciada como un gesto para reencauzar las negociaciones comerciales con Estados Unidos.
¿Por qué se canceló el impuesto?
La medida generó una fuerte reacción por parte del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con aplicar represalias comerciales a industrias clave canadienses. En respuesta, el ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, confirmó que se presentará una legislación para derogar el DST, argumentando que la prioridad es proteger empleos y fomentar la prosperidad.
El primer ministro Mark Carney aclaró que no se trata de una rendición, sino de un paso estratégico dentro de una negociación más amplia con Washington sobre comercio, seguridad y empleo.
¿Qué era el DST?
- Creado en 2020, buscaba corregir una laguna fiscal: grandes empresas digitales ganan miles de millones en Canadá sin pagar impuestos locales proporcionales.
- Aplicaba un 3% sobre ingresos obtenidos de usuarios canadienses.
- Se aplicaría retroactivamente desde enero de 2022, con pagos previstos para junio de 2025.
- Estaba alineado con un esfuerzo multilateral liderado por la OCDE, aunque esas conversaciones se estancaron.
¿Qué viene ahora?
La suspensión del impuesto permite retomar negociaciones bilaterales con EE.UU., con el objetivo de lograr un nuevo acuerdo antes del 21 de julio, fecha establecida durante la cumbre del G7 en Alberta.
Las conversaciones incluirán también temas como:
- Industria automotriz
- Tarifas sobre lácteos
- Comercio de acero y aluminio
Reacciones divididas
🔹 Sector tecnológico y EE.UU.: celebran la decisión como una señal de apertura a la inversión y cooperación.
🔹 Canadienses críticos: acusan al gobierno de “doblarse ante Trump” y ceder en una medida que protegía la soberanía fiscal.
🔹 Otros sectores: ven con buenos ojos el enfoque pragmático para asegurar acuerdos más amplios que impacten el empleo y las exportaciones.
“No me gusta ceder, pero entiendo que es un sacrificio por algo mayor”, comentó un usuario en redes.
Conclusión: ¿retroceso o jugada estratégica?
La cancelación del impuesto a servicios digitales marca un punto de inflexión en la política fiscal y comercial de Canadá. Para algunos, es una claudicación ante las presiones de EE.UU.; para otros, una decisión inteligente para desbloquear acuerdos más beneficiosos a largo plazo.
En cualquier caso, el futuro de la relación Canadá–Estados Unidos se juega, una vez más, en el delicado equilibrio entre soberanía, economía y diplomacia.
¿Te gustaría que lo convierta en un archivo descargable o que lo adapte a un formato específico de plataforma como WordPress o Medium?