El primer ministro Mark Carney lanza un plan para convertir a Canadá en la economía más fuerte del G7, con inversiones estratégicas en infraestructura, energía y soberanía territorial
— Frente a una nueva ola de aranceles impulsada por el expresidente estadounidense Donald Trump, el primer ministro canadiense Mark Carney ha anunciado un ambicioso paquete de reformas destinado a acelerar grandes proyectos nacionales y reforzar la economía del país.
Durante una reunión con los líderes de todas las provincias y territorios de Canadá —descrita como “la mejor en una década” por el premier de Ontario, Doug Ford—, Carney presentó su plan para priorizar y aprobar rápidamente proyectos de infraestructura clave bajo un nuevo marco legislativo.
¿Qué implica este nuevo impulso?
Carney detalló que su gobierno seleccionará una lista reducida de proyectos de “construcción de nación” —como oleoductos, reactores nucleares, puertos, líneas eléctricas, autopistas y corredores comerciales— que podrán ser aprobados en menos de dos años.
El objetivo principal: hacer de Canadá la economía más fuerte del G7, diversificar sus mercados y reducir la dependencia del comercio con Estados Unidos, especialmente tras los nuevos aranceles impuestos por Trump.
“Esta reunión demostró que podemos darnos mucho más entre nosotros de lo que cualquier gobierno extranjero podría quitarnos”, declaró Carney.
Contexto: tensiones comerciales con EE.UU.
El anuncio llega justo después de que Trump anunciara que duplicará los aranceles al acero y al aluminio canadiense, llevándolos al 50%, además de nuevos gravámenes al sector automotriz.
Carney calificó estas medidas como “injustificadas e ilegales” y confirmó que su ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, viajará de inmediato a Washington para reiniciar negociaciones.
Infraestructura estratégica y sostenibilidad
Carney subrayó que los proyectos seleccionados deben cumplir con criterios clave:
- Beneficio claro para la economía canadiense
- Alta probabilidad de éxito y viabilidad
- Respeto al medio ambiente y sostenibilidad
- Prioridad para las comunidades indígenas
Entre las propuestas ya sobre la mesa hay proyectos en el Ártico canadiense para fortalecer la soberanía frente al creciente interés de potencias como Rusia, China y EE.UU.
Reacciones mixtas: unidad política, pero cautela indígena
Líderes provinciales como Danielle Smith (Alberta), quien solía ser crítica del ex primer ministro Trudeau, se mostraron optimistas y alineados con la nueva agenda de Carney. “Estoy alentada por esta visión”, declaró.
Sin embargo, líderes de comunidades indígenas han expresado su preocupación, temiendo que el proceso pueda avanzar sin respetar adecuadamente sus derechos sobre tierras y aguas. Exigen más claridad y participación directa en los criterios y procesos de aprobación.
¿Qué significa esto para Canadá?
Este plan representa no solo un cambio de velocidad, sino también de mentalidad. El gobierno de Carney busca aprovechar el conflicto con EE.UU. como una oportunidad para reconstruir la resiliencia interna, invertir en infraestructura clave y asegurar el futuro económico y geopolítico del país.
Queda por ver si los gobiernos provinciales —históricamente divididos en temas como los oleoductos— lograrán mantener esta inusual unidad frente a desafíos.