Comunidad · Noticias · Trabajo

Campamento de Carpas en Regina: Comerciantes alzan la voz por el golpe a sus negocios

En los últimos meses, la tranquila imagen de Pepsi Park en Regina se ha transformado: el parque alberga hoy un creciente campamento de personas sin hogar que ya supera las 70 carpas y reúne a unas 150 personas. Mientras el ayuntamiento opta por un enfoque de acompañamiento social en lugar de desalojar, los propietarios de negocios cercanos aseguran que la situación les está costando clientes y ganancias.

¿Qué está pasando en Pepsi Park?

Durante el verano, el número de carpas prácticamente se ha duplicado. Esta visibilidad ha puesto el foco sobre la falta de vivienda en Regina, un problema que también golpea a otras ciudades canadienses. La combinación de alquileres elevados, escasez de viviendas sociales y el encarecimiento de la canasta básica ha empujado a más personas a instalarse en espacios públicos como último recurso.

Respuesta municipal: acompañamiento en lugar de desalojo

Lejos de enviar cuadrillas para desmantelar el campamento, la ciudad ha decidido reforzar su estrategia de outreach. Trabajadores sociales visitan diariamente a los ocupantes para ofrecerles derivación a albergues, servicios médicos y apoyo psicológico. El argumento oficial es simple: “Desalojar sin ofrecer alternativas sostenibles solo traslada el problema”.

La voz de los comerciantes: “No solo se trata de ventas perdidas”

Ron Fellinger, dueño de Fellinger & Son’s Meats, comenta que el flujo de clientes ha disminuido desde que el campamento creció. “Hemos visto caer la facturación y, sobre todo, aumenta la percepción de inseguridad”, afirma. Otros negocios coinciden; aseguran que los clientes evitan el área por temor a robos menores o simplemente porque el panorama les resulta incómodo.

Impacto económico

Según la asociación de comerciantes local, las ventas en algunos establecimientos bajaron entre un 15 % y un 30 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. Muchos temen que, de mantenerse la situación, podrían enfrentar despidos o incluso cierres.

Lo que piden los defensores del campamento

Grupos de apoyo a personas sin hogar exigen la instalación de duchas portátiles, tomas de electricidad y contenedores de basura para mejorar las condiciones sanitarias. Argumentan que, mientras no existan suficientes camas en refugios o viviendas transicionales, el campamento seguirá siendo la opción menos dañina para los ocupantes.

Un equilibrio complicado

La ciudad se encuentra entre dos frentes: residentes y comerciantes que reclaman orden y limpieza, y defensores que apuntan al derecho básico de vivienda digna. Se discute destinar fondos de emergencia para habilitar un albergue de invierno y acelerar proyectos de vivienda asequible, pero ninguna solución será inmediata.

¿Qué sigue?

Con la llegada del otoño, las temperaturas en Regina caerán drásticamente. El ayuntamiento reconoce que no es viable mantener el campamento durante el invierno. Se barajan tres líneas de acción principales:

  • Ampliar plazas en refugios existentes y abrir uno temporal.
  • Proponer incentivos fiscales a propietarios para que ofrezcan alquileres de bajo costo.
  • Crear un equipo de resolución rápida que integre salud mental, adicciones y empleo.

Mientras tanto, los comerciantes continúan sufriendo el descenso de las ventas, y los ocupantes del campamento esperan soluciones más estables que un simple desalojo. El caso de Pepsi Park refleja un debate que también resuena en Toronto y en varias ciudades latino-canadienses: ¿cómo equilibrar la convivencia urbana con la urgencia humanitaria?

La discusión recién empieza, pero algo es seguro: cualquier estrategia que ignore a uno de los actores —empresarios, vecinos o personas sin hogar— corre el riesgo de perpetuar el conflicto en lugar de resolverlo.