Si eres amante del séptimo arte y vives en Toronto, particularmente en Etobicoke, hay motivos para celebrar: un popular complejo cinematográfico que parecía sentenciado a la demolición acaba de recibir un respiro que lo mantendrá encendido por muchos años más.
Una historia que casi termina en “The End”
El Cineplex Cinemas Queensway & VIP se encontraba en la cuerda floja desde que se anunció un ambicioso proyecto inmobiliario para la esquina de Islington y The Queensway. El plan contemplaba diez torres residenciales y dos edificios de media altura —entre 7 y 46 pisos— diseñados por WZMH Architects, además de un parque y estacionamiento público. Todo muy moderno, pero sin espacio para un cine.
La reacción de la comunidad
A los vecinos no les gustó nada la idea de perder su sala favorita y lanzaron una petición que superó las 14 000 firmas. El mensaje era claro: la ciudad necesita espacios que hagan la vida más disfrutable, y el cine cumple un rol social irremplazable.
El giro inesperado
Casi un año después, Cineplex escuchó el clamor popular y confirmó que el Queensway no se mueve. En un comunicado compartido en sus redes, la compañía aseguró que «los créditos finales no llegarán pronto» y colocó dos enormes lonas azules en la fachada con los lemas:
- “No end credits in sight”
- “Your neighbourhood cinema for years to come”
¿Contrato renovado hasta 2045?
Aunque la versión original del comunicado mencionaba una renovación de contrato con posibilidad de extenderse hasta 2045, esa línea fue eliminada en la publicación definitiva. Aun así, la empresa recalcó su compromiso a largo plazo con la comunidad.
Más que una pantalla
Desde su apertura en 2001, el Queensway ha sido escenario de primeras citas, salidas familiares y noches de amigos. Cineplex afirma que seguirá siendo parte de esas memorias de película “por muchos años más”.
¿Qué podemos esperar?
Todo indica que, incluso si el proyecto de reurbanización avanza, el cine permanecerá en pie. El triunfo ciudadano demuestra que cuando la comunidad se organiza, las butacas se quedan y la magia del cine continúa iluminar la pantalla.
¡Así se escribe un final feliz digno de Hollywood!