Vecinos de origen latino y otras comunidades en el oeste de Toronto reportaron la semana pasada un olor químico “asqueroso” que se extendió por varios barrios. El foco de las quejas es la instalación de los carriles prioritarios RapidTO sobre la calle Dufferin, un proyecto que ya venía generando polémica y que ahora suma preocupaciones de salud pública.
¿Qué está pasando en Dufferin Street?
Desde el 16 de noviembre, la Ciudad de Toronto está pintando de rojo 2,5 kilómetros de la calle Dufferin para crear carriles exclusivos para autobuses. La medida busca agilizar el transporte público, pero la aplicación de la pintura especial ha liberado un aroma penetrante que se expandió por West Queen West, Little Portugal, Beaconsfield Village y llegó hasta Ossington Avenue.
El origen del olor: MMA sobre el asfalto
El contratista Guild Electric utiliza MMA (metil metacrilato), una resina plástica de alta durabilidad que se endurece rápidamente y ofrece buena resistencia al deslizamiento. El compuesto se aplica en capa gruesa y se deja curar a la intemperie; durante ese proceso libera vapores con un característico olor “acrílico”.
¿Qué es exactamente el MMA?
MMA es un monómero empleado en la fabricación de plásticos como el “vidrio acrílico” (PMMA). Es popular en señalización vial porque:
- Soporta mejor el paso constante de vehículos pesados.
- Cura en minutos, reduciendo cortes de tráfico prolongados.
- Se adhiere incluso en condiciones frías, algo útil en el clima canadiense.
No obstante, al mezclarse con catalizadores y pigmentos genera vapores irritantes que, aunque no son considerados tóxicos en exposiciones breves al aire libre, sí molestan a quien se encuentre cerca.
¿Hay riesgo para la salud?
La Ciudad de Toronto afirma que los niveles percibidos “no representan riesgo para residentes ni transeúntes”. Aun así, los trabajadores usan respiradores de cartucho orgánico para evitar la inhalación directa de los vapores concentrados. Según fichas técnicas de seguridad (MSDS), el MMA puede causar:
- Irritación de ojos y vías respiratorias.
- Dolor de cabeza o náuseas en espacios cerrados.
- Sensibilización en personas con alergias químicas.
La clave es la ventilación: al aire libre, la nube se disipa rápido, pero la noche del 21 de noviembre se dejaron decenas de cubetas abiertas, provocando un olor que varios compararon con “uñas acrílicas multiplicado por mil”.
Preocupación vecinal y escolar
Adam Wynne, residente de la zona, denunció que el hedor alcanzó la Alexander Muir/Gladstone Junior & Senior Public School y cuestionó a los operarios sobre posibles impactos en estudiantes. El director del plantel, Alan Malolos, confirmó haber recibido múltiples quejas de padres y docentes.
Respuesta de la Ciudad
Un vocero de RapidTO explicó que:
- La aplicación al aire libre es “el método recomendado” para permitir la ventilación natural.
- El olor debería desaparecer “en uno o dos días” una vez curada la capa.
- El MMA se utiliza desde hace años en cruces peatonales, ciclovías y señales sin incidentes mayores.
No obstante, residentes piden mejorar la gestión: tapar los baldes abiertos, señalizar claramente la zona y programar los trabajos en horarios con menor afluencia peatonal.
¿Qué podemos hacer como comunidad?
Si vuelves a percibir el olor:
- Evita actividades físicas intensas cerca de la obra.
- Mantén ventanas cerradas mientras se disipa.
- Reporta a 311 Toronto cualquier síntoma persistente o derrame de material.
Para las autoridades, el reto será equilibrar la modernización del transporte con prácticas que no perjudiquen la calidad de vida de los vecinos. De momento, el proyecto RapidTO continúa, pero la polémica también.
Próximos pasos
La Ciudad prometió inspecciones adicionales y terminar la señalización antes de fin de mes. Seguiremos atentos a cómo evoluciona el olor y a las medidas de mitigación que se apliquen en futuros tramos.