Si naciste fuera de Canadá pero tienes derecho a la ciudadanía —o conoces a alguien en esa situación— probablemente ya escuchaste historias de trámites interminables. Desde finales de 2023, miles de solicitantes, incluidos muchos latinos asentados en Toronto, lidian con retrasos que les impiden estudiar, trabajar o simplemente reunirse con sus familias en territorio canadiense. A continuación desglosamos qué ocurre, por qué y qué opciones tienes mientras esperas tu ansiado certificado.
¿Qué está pasando con los certificados de ciudadanía?
Un cambio legal que abrió la compuerta
En diciembre de 2023 entró en vigor una enmienda federal que amplió el acceso a la ciudadanía por descendencia. Ahora, cualquier persona que demuestre tener un ancestro canadiense —sin importar cuántas generaciones atrás— puede solicitar su certificado. La intención era hacer justicia a quienes quedaron fuera por tecnicismos históricos, pero el resultado inmediato fue un aluvión de expedientes.
IRCC: capacidad limitada, demanda ilimitada
Immigration, Refugees and Citizenship Canada (IRCC) procesa normalmente unas 50.000 solicitudes al año. Con la nueva ley, la cifra se disparó a más del doble en cuestión de meses. Los funcionarios sencillamente no dan abasto, y la espera, que antes oscilaba entre 5 y 8 meses, supera ya los dos años para muchos casos.
Historias de familias separadas
El caso del montrealés de origen haitiano Pascal Sud lo ilustra bien. Sud viajó a Jamaica para recibir a su primera hija, nacida allí. Su plan era regresar rápido a Canadá con la pequeña y su esposa, ambos igualmente elegibles a la ciudadanía. Pero el expediente se quedó atascado. Hoy, padre, madre e hija viven en países distintos mientras los plazos se alargan sin fecha clara de resolución.
Impacto directo en la comunidad latina de Toronto
Para muchos latinos recién llegados o con raíces canadienses, la demora significa:
- Inseguridad laboral: sin certificado no hay SIN permanente ni acceso a empleos estables.
- Límites al estudio: las tasas de matrícula internacional son hasta cuatro veces más altas que las de residentes.
- Dificultades de viaje: solicitar visas temporales cada vez que se entra o sale del país resulta costoso y engorroso.
- Estrés emocional: familias divididas y proyectos de vida en pausa afectan la salud mental.
¿Qué puedo hacer mientras espero?
Aunque no existe una varita mágica, estas acciones pueden aliviar el proceso:
- Verifica tu expediente: Asegúrate de que IRCC tenga todas las pruebas de descendencia (certificados de nacimiento, matrimonio y ciudadanía de tus ancestros) traducidas y notariadas.
- Solicita un “Proof of Urgency”: Si necesitas viajar por razones humanitarias, de salud o empleo, puedes pedir que prioricen tu caso.
- Considera un permiso de residencia temporal: Para trabajar o estudiar legalmente mientras llega la ciudadanía, un TRP o un study/work permit puede ser un salvavidas.
- Únete a grupos de apoyo: Comunidades en Facebook y foros como “Latinos en Toronto” comparten experiencias, contactos de abogados y actualizaciones sobre plazos.
- Contacta a tu parlamentario local: Los MPs pueden hacer seguimiento directo con IRCC y, en ocasiones, acelerar expedientes atascados.
Perspectivas a futuro
El gobierno federal ha prometido contratar más personal y modernizar sistemas para digitalizar expedientes antiguos. Sin embargo, sindicatos dentro de IRCC advierten que la formación de nuevos agentes y la migración tecnológica podrían tomar de 12 a 18 meses adicionales. La recomendación oficial sigue siendo iniciar el trámite cuanto antes y prepararse para una espera prolongada.
Canadá sigue valorando la reunificación familiar y la diversidad cultural, pero los engranajes burocráticos avanzan lentamente. Para los latinos en Toronto —y todos los canadienses nacidos en el extranjero— la clave es mantener la documentación en regla, informarse y no bajar la guardia. Con paciencia y estrategia, el ansiado certificado llegará. Mientras tanto, apóyate en tu comunidad; no estás solo en esta travesía.