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Alerta en Canadá: hospital de rehabilitación de Terranova sufre fallas crónicas de calefacción y acumula daños graves

hospitales en Ontario

Una serie de memorandos internos sacó a la luz un problema que, aunque ocurre a más de 2.500 km de Toronto, retrata un desafío común en la red hospitalaria canadiense: la infraestructura envejecida. El Dr. L. A. Miller Centre, principal hospital de rehabilitación de Newfoundland and Labrador, lidia con averías recurrentes en su sistema de calefacción hidrónica, generando inundaciones, daños estructurales y un impacto directo en la atención a pacientes.

¿Qué está fallando exactamente?

El edificio utiliza calefacción hidrónica, es decir, tuberías que transportan agua caliente para mantener la temperatura interna. Gran parte de esa red data de la década de 1970. Con los años, la corrosión, las fluctuaciones de presión y el riguroso invierno atlántico han provocado roturas sucesivas de cañerías que ya no resisten.

Fugas que se repiten

Según la nota interna filtrada, la sección más afectada es el departamento de prótesis y órtesis. Cada rotura libera miles de litros de agua a temperaturas de 80 °C, empapando pisos, paredes y equipos sensibles. El personal ha tenido que evacuar a contrarreloj para evitar riesgos de electrocución y proteger costosas impresoras 3D, materiales de carbono y yeso.

Daños visibles y costos ocultos

Costos directos: limpieza, reemplazo de paneles de yeso, secado industrial, análisis de moho y reparaciones puntuales del sistema. Cada incidente asciende a decenas de miles de dólares.

Costos indirectos: cancelación de sesiones de rehabilitación, retrasos en la entrega de prótesis y pérdida de productividad del personal. Un informe del Eastern Health estima que la factura anual por inactividad ronda los 150.000 $.

Impacto en pacientes y personal

El Miller Centre atiende a personas que salen de una cirugía mayor, accidentes cerebrovasculares o lesiones medulares. La temperatura estable es parte esencial de su terapia: músculos relajados, circulación óptima y prevención de hipotermia. Cada fuga provoca caídas bruscas bajo los 18 °C, un nivel que puede complicar la recuperación y obligar a trasladar pacientes a otras alas o, en casos extremos, a otros hospitales.

Además, la humedad excesiva fomenta la proliferación de moho, algo crítico para usuarios inmunodeprimidos o con afecciones respiratorias.

Las soluciones temporales no bastan

Los técnicos han instalado bypass parciales y válvulas de alivio para reducir la presión, pero la red completa requiere una sustitución integral. Un estudio de ingeniería calcula un presupuesto de entre 3 y 5 millones de dólares para cambiar tuberías, bombas y controles, con la opción de migrar a bombas de calor de alta eficiencia que reducirían la huella de carbono en un 30 %.

¿Quién paga la factura?

El gobierno provincial prepara su próximo plan de inversión en infraestructura sanitaria, pero compite con otras obras prioritarias. La dirección del centro explora asociarse con el CIB y acceder a fondos federales destinados a proyectos “verdes”.

Un problema que se replica en todo el país

El Consejo Canadiense de Infraestructura calcula que el índice de condición de las instalaciones (FCI) de muchos hospitales supera 0,30 —un nivel catalogado como “pobre” y que indica la necesidad de renovación. Más del 60 % de los edificios hospitalarios tienen más de 40 años.

En Ontario, por ejemplo, se han aprobado programas de reacondicionamiento energético (deep retrofits) combinando paneles solares y bombas geotérmicas para reducir costos operativos y mejorar la resiliencia ante fallos.

Conclusión

Las fallas de calefacción en el Miller Centre son un recordatorio de la urgencia de modernizar la infraestructura sanitaria canadiense. Mientras se buscan fondos y soluciones definitivas, pacientes y personal continúan adaptándose a medidas de emergencia para garantizar la atención. Una historia lejana para quienes viven en Toronto, pero que revela la fragilidad de sistemas clave en hospitales de todo el país.