Toronto está cambiando rápidamente y, con ello, se esfuman rincones que parecían inamovibles. Uno de los más queridos, el Imperial Pub de Dundas St. E., sirvió su última pinta este fin de semana después de 81 años de historia. A continuación repasamos qué ocurrió, por qué cierra y qué viene después para la ciudad y sus comunidades —incluida la latina— que lo convirtieron en punto de encuentro.
Un pub con 81 años de historias
Fundado en 1944 por la familia Peterson, el Imperial Pub combinaba tres elementos poco comunes en un mismo lugar: ambiente de vecindario, precios accesibles y una biblioteca informal en el segundo piso. A lo largo de las décadas acogió desde estudiantes universitarios hasta periodistas, trabajadores del centro y, cada vez más, nuevas olas migratorias. Para muchos latinos recién llegados era una puerta de entrada a la vida social torontiana: cerveza barata, música en vivo y mesas largas donde era fácil entablar conversación.
La última llamada: filas que daban la vuelta a la cuadra
El anuncio de cierre encendió las redes y, el fin de semana de la despedida, las filas se extendieron por Victoria Street. Dentro, el ambiente fue una mezcla de celebración y melancolía: vasos chocando, gente firmando posavasos como recuerdo y la música subiendo de volumen a medida que avanzaba la noche. Incluso antiguos empleados aparecieron para tirar una última ronda. “Esto no es solo un bar, es un álbum de recuerdos de la ciudad”, comentó un cliente que llevaba yendo desde los 80.
Detrás del cierre: nueva residencia estudiantil
El lote del pub y los comercios aledaños será demolido para levantar una residencia de 21 pisos que ofrecerá 1 370 camas a estudiantes de la Toronto Metropolitan University (TMU). El proyecto, respaldado por el fondo provincial Building Ontario y la desarrolladora Cedar Podium, promete incluir dos aulas adicionales, zonas de estudio y locales comerciales en planta baja. La fecha de apertura se estima para 2030.
Según el rector Mohamed Lachemi, “duplicar la oferta de alojamiento en campus” ayudará a aliviar la crisis de vivienda estudiantil y revitalizará el corazón de la ciudad. Sin embargo, vecinos y amantes del Imperial temen que la construcción empeore la gentrificación del área, subiendo rentas y borrando la identidad cultural del Downtown East.
Qué pierde y qué gana la comunidad latina
Para muchos latinos, sobre todo quienes estudian o trabajan cerca de Yonge–Dundas, el Imperial era un punto de encuentro donde practicar inglés sin presión y donde los bartenders ya sabían tu orden después de la segunda visita. Su cierre se suma a una lista de restaurantes y bares emblemáticos que han bajado la persiana en los últimos años, desde El Mocambo (antes de su renovación) hasta Rancho Relaxo.
No obstante, la nueva residencia podría facilitar que estudiantes internacionales —incluidos los de América Latina— encuentren alojamiento más cercano al campus, lo que a su vez liberaría habitaciones en barrios periféricos y reduciría tiempos de traslado.
¿Y ahora qué?
Mientras el edificio espera demolición, la ciudad debate cómo equilibrar desarrollo y patrimonio. Agrupaciones como Toronto Historical Society piden mayor protección para comercios con valor cultural, no solo arquitectónico. Entretanto, antiguos clientes del Imperial planean futuras pop-up nights y han creado un archivo digital con fotos, menús y anécdotas para preservar la memoria del lugar.
En palabras de un músico que tocó allí casi cada jueves: “Puede que tiren las paredes, pero las canciones y las historias ya se quedaron en la ciudad”.
Dirección final
Imperial Pub — 54 Dundas St. E., Toronto (cerrado definitivamente).