Los Toronto Blue Jays están a solo una victoria de grabar su nombre en la historia del béisbol y, de paso, llenar sus cuentas bancarias con un jugoso bono que se suma al anillo de campeón.
¿De dónde sale el dinero de los bonos?
Durante la post-temporada, las Grandes Ligas destinan el 60 % de la venta de boletos de los partidos disputados al denominado “pool de postemporada”. El equipo que se corone en la Serie Mundial recibe el 36 % de ese fondo; el subcampeón se queda con el 24 %.
La referencia del año pasado
En 2024, el campeón Los Angeles Dodgers se repartió 46,5 millones de dólares de un total de 129,1 millones. Cada jugador angelino se llevó unos 477 441 US$.
¿Cuánto significaría para los Blue Jays?
Si la cifra es similar, ese cheque rondaría el medio millón por cabeza. Para las figuras mejor pagadas —Vladimir Guerrero Jr. (28,5 M US$), George Springer (24,17 M), Kevin Gausman (23 M), Chris Bassitt (22 M) o Bo Bichette (17,58 M)— el bono representaría apenas entre 1 % y 3 % de sus ingresos anuales.
Un cambio de vida para los novatos
La historia cambia para los peloteros con salario de ligas menores. El sensacional novato Trey Yesavage ganó solo 57 000 US$ esta temporada, pues pasó casi todo el año en las sucursales y cobró un sueldo prorrateado por sus tres aperturas en Grandes Ligas. No es de extrañar que tras el quinto juego comentara entre risas: “Ese cheque de playoffs me va a caer de maravilla”.
Otros jugadores que sentirían con fuerza el impacto del bono son Ty France (1 M US$), Ernie Clement (1,97 M) y el receptor Alejandro Kirk, quien este año cobró 4,6 M US$ antes de que empiece su nuevo contrato.
La motivación extra
Toronto lidera la Serie Mundial 3-2 y disputará los dos encuentros restantes en casa. Sin embargo, enfrente está un rival de élite capaz de remontar. Más allá de la gloria deportiva, ese incentivo económico añade un combustible adicional para cerrar la serie cuanto antes.
Los Blue Jays no deberían contar sus pollos antes de nacer, pero saber que un triunfo más puede convertirlos en campeones y, de paso, engordar sus bolsillos, es la clase de motivación que cualquier equipo abrazaría.