En el mundo del running abundan los planes de entrenamiento “serios”: kilómetros estructurados, geles energéticos y mucha proteína en polvo. Pero desde Halifax, Nueva Escocia, un corredor rompió todos los esquemas: David Wadden completó su primer maratón después de entrenar… ¡comiendo donairs! A continuación, exploramos a fondo cómo lo hizo, por qué lo hizo y qué podemos aprender de su singular aventura.
¿Quién es David Wadden?
Wadden es un aficionado al ciclismo y al running que decidió convertir sus dos pasiones —el ejercicio y la comida— en un desafío con causa. Este 2023 se propuso llegar a la línea de meta de los 42,2 km del Valley Harvest Marathon, celebrado en el frondoso Valle de Annapolis. Su “plan de entrenamiento” incluía visitar 59 locales de donairs en el área de Halifax… probándolos todos, claro.
La odisea de los 59 donairs
El reto consistía en pedalear o correr hasta cada restaurante, degustar el famoso sándwich de carne sazonada con su salsa dulce de ajo y, acto seguido, regresar a casa por la misma vía activa. Para que la hazaña tuviera aún más sentido, Wadden calificó cada donair y recolectó donaciones para Feed Nova Scotia, el banco de alimentos provincial.
¿Qué es exactamente un donair?
Originario de la costa este canadiense, el donair es primo del döner turco y del gyro griego, pero con identidad propia: carne de res especiada, pan de pita y una salsa láctea dulce con ajo. Cada pieza puede aportar entre 600 y 900 calorías, abundancia que, paradójicamente, resultó útil para el corredor: combustible inmediato para largas distancias.
Nutrición y rendimiento: ¿locura o genio?
Aunque no es el plan que encontrarás en un manual de nutrición deportiva, la estrategia de Wadden funcionó por varias razones:
- Alta densidad energética: Un solo donair cubre rápidamente el déficit calórico de correr o pedalear decenas de kilómetros.
- Carbohidratos simples y complejos: El pan y la salsa ofrecen azúcares de absorción rápida, mientras que la carne aporta proteínas y grasas que prolongan la saciedad.
- Factor psicológico: Convertir cada salida en una “misión gastronómica” añade motivación y reduce la monotonía del entrenamiento tradicional.
No obstante, esta táctica viene con advertencias: el exceso de sodio puede deshidratar y las grasas saturadas dificultan la digestión. Wadden equilibró la balanza hidratándose bien y manteniendo un ritmo moderado después de cada comida.
La meta solidaria: Feed Nova Scotia
Cada donair devorado se transformó en fondos para combatir el hambre: amigos, familiares y seguidores donaban a medida que él compartía reseñas y fotos en redes sociales. Así, la comunidad se volvió parte de la historia mientras Wadden recaudaba cientos de comidas para quienes más lo necesitan.
Lecciones para corredores latinos en Toronto
Si entrenas para un medio maratón del Waterfront o el Maratón de Toronto, la aventura de Wadden deja varias enseñanzas:
- Hazlo divertido: Añade un incentivo —visitar taquerías, pupuserías o cafés— que convierta cada tirada larga en una experiencia.
- Combustible cultural: Al igual que los donairs, los carbohidratos de tortillas, arepas o empanadas pueden servir de energía previa, siempre que ajustes por grasas y condimentos.
- Entrena con causa: Vincular tu reto deportivo a una organización benéfica motiva y crea impacto social.
Con ambición, creatividad y corazón solidario, David Wadden demostró que un maratón se puede conquistar fuera de los moldes convencionales. La próxima vez que te sientes frente a un suculento antojo, recuerda: con buena planificación y objetivos claros, incluso el placer culposo más sabroso puede impulsarte kilómetros adelante.