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Más miles de millones en defensa, pero el Ejército canadiense sigue con el cinturón apretado

Canadá ha anunciado un ambicioso programa de rearme: cazabombarderos F-35, nuevos buques de combate y modernización de bases. Sin embargo, detrás de los titulares multimillonarios, el Departamento de Defensa encara un viejo problema: el dinero para comprar equipos crece, mientras el que paga la gas, las piezas de repuesto y el entrenamiento se encoge. A continuación desmenuzamos cómo dos corrientes presupuestarias opuestas chocan y qué significa eso para la preparación militar del país.

Un presupuesto que crece… y se reduce al mismo tiempo

El gobierno federal prometió una inyección de más de 60 000 millones de dólares a lo largo de la próxima década para modernizar las Fuerzas Armadas. No obstante, el Consejo del Tesoro —el comité que aprueba cada gasto federal— revisa en paralelo recortes operativos exigidos en el presupuesto de 2023. El resultado es paradójico: se compran más juguetes, pero hay menos efectivo para mantenerlos en funcionamiento.

El plan de rearme en breve

• 88 cazas F-35: 19 000 millones de dólares.
• 15 fragatas de superficie: más de 80 000 millones a lo largo de su vida útil.
• Modernización de la defensa del Ártico y del NORAD: 38 000 millones.

Estas partidas son de capital; es decir, se destinan a comprar activos nuevos o a construir infraestructura. Por ley, no pueden usarse para pagar combustible, sueldos adicionales ni simuladores de vuelo.

Los recortes operativos del Consejo del Tesoro

Para cumplir con la reducción global del gasto público, Defensa debe recortar cerca de 907 millones de dólares en los próximos cinco años. Las áreas bajo la lupa incluyen:

  • Formación y ejercicios de tropas.
  • Contratos de mantenimiento de vehículos blindados y aeronaves.
  • Horas de vuelo de entrenamiento.

Fuentes internas citadas por CBC advierten que la fuerza terrestre ya cancela maniobras y que la marina posterga carenas —las revisiones mayores de los buques— para cuadrar el presupuesto.

Riesgos para la preparación militar

• Entrenamiento insuficiente: Menos horas de vuelo y tiro significa personal menos preparado.
• Disponibilidad de equipos: Si no hay piezas, los aviones y tanques quedan en tierra.
• Pérdida de talento: Oficiales especializados pueden abandonar la fuerza si perciben falta de recursos.

Contexto internacional: presión de la OTAN

La Alianza Atlántica pide a sus miembros invertir el 2 % del PIB en defensa. Canadá ronda el 1,3 %, de los más bajos del bloque. Invertir en equipos de alto perfil eleva la cifra política, pero sin fondos operativos la contribución real —misiones, ejercicios conjuntos, capacidad de respuesta— puede quedarse corta.

¿Por qué debería importarte si vives en Toronto?

• Economía local: Contratos de defensa significan empleos en Ontario —fabricación aeroespacial, ingeniería y servicios.
• Seguridad continental: Toronto depende del sistema NORAD para la defensa aérea; si los recortes afectan radares y centros de mando, la ciudad pierde blindaje.
• Impuestos: Más gasto de capital sin eficiencia operativa puede traducirse en mayores impuestos o servicios civiles recortados.

Lo que viene

El Departamento de Defensa entregará un plan detallado de ahorro al Consejo del Tesoro a finales de otoño. Analistas esperan que Ottawa busque reperfilar parte del gasto de capital hacia operaciones, pero eso exigiría reabrir presupuestos ya aprobados por el Parlamento.

Para las Fuerzas Armadas, el reto inmediato será equilibrar la entrega de nuevos equipos con la formación y el mantenimiento necesarios para usarlos. En palabras de un oficial citado fuera de micrófono: “No sirve estrenar un F-35 si no tenemos presupuesto para volarlo”.

La conversación apenas comienza, y el desenlace afectará directamente la capacidad de Canadá —y de Toronto— para responder a crisis, desastres naturales o amenazas externas en la próxima década.