En medio de una oleada de políticas que exigen comprar y construir en Canadá, la histórica planta de trenes de La Pocatière, Quebec, vuelve a rugir. Durante años su futuro pendió de un hilo tras recortes y despidos; hoy, gracias a jugosos contratos federales y provinciales, Alstom —la compañía que absorbió la división ferroviaria de Bombardier— está contratando personal, ampliando turnos y asegurando trabajo para la próxima década. ¿Qué significa esto para los usuarios de transporte público en Toronto y para la comunidad latina instalada en la ciudad? A continuación, te lo contamos en detalle.
Del borde del abismo al crecimiento sostenido
La planta de La Pocatière, fundada en los años 70, llegó a ser un símbolo del ingenio ferroviario canadiense bajo la marca Bombardier. Sin embargo, la globalización y ciclos irregulares de pedidos la llevaron a reducir su plantilla de más de 1 000 trabajadores a menos de 300 antes de 2020. La compra de Bombardier Transportation por parte de Alstom en 2021 cambió el panorama y, sobre todo, la decisión de los gobiernos de priorizar el contenido nacional (“Buy Canadian”) ha sido clave para su resurgir.
Contratos que impulsan la recuperación
1. El megacontrato con VIA Rail: 4,7 mil millones de dólares
• 32 trenes de última generación para el corredor Québec–Windsor.
• Ensamblaje final en La Pocatière; gran parte de los componentes provendrán de proveedores canadienses y norteamericanos.
• Se estima la creación directa de más de 300 nuevos puestos en la planta y cientos de empleos indirectos en la cadena de suministro.
2. SkyTrain de Vancouver: expansión de la flota Mark V
• Alstom fabricará 205 vagones que modernizarán la red automática más larga del mundo.
• Parte del trabajo de integración de sistemas y pruebas se realiza en Quebec, asegurando continuidad de empleo entre proyectos.
3. Otros proyectos en cartera
• Trenes ligeros para el REM de Montréal.
• Posibles licitaciones para las extensiones de GO Transit y TTC en el Gran Toronto, donde el requisito de contenido canadiense es del 25 % al 60 % según la fuente de financiamiento federal o provincial.
¿Por qué debería importarle a la comunidad latina en Toronto?
• Más trenes, mejor servicio: la modernización de flotas nacionales libera capacidad de producción para futuros proyectos en Ontario, traduciéndose en mayor frecuencia y confiabilidad de GO, TTC y otros operadores locales.
• Oportunidades laborales: técnicos, ingenieros, soldadores y especialistas en software ferroviario estarán en alta demanda. Alstom recluta talento en todo el país, y la experiencia adquirida puede trasladarse a fábricas o centros de mantenimiento del área de Toronto.
• Impulso económico: un dólar invertido en manufactura ferroviaria genera hasta 2,3 dólares en actividad económica secundaria —una buena noticia para pequeñas y medianas empresas proveedoras donde muchos emprendedores latinos participan.
Claves del requisito “Buy Canadian”
• Contenido doméstico mínimo del 25 % en compras provinciales y hasta el 60 % en proyectos con fondos federales.
• Prioridad a la transferencia de tecnología, capacitación local y reducción de la huella de carbono mediante cadenas de suministro más cortas.
• Multas o cláusulas de restitución si no se cumplen los porcentajes acordados.
Mirando al futuro
Expertos del sector anticipan que Canadá necesitará reemplazar o ampliar más de 3 000 coches de pasajeros y vagones de metro durante los próximos quince años, impulsado por el crecimiento demográfico de ciudades como Toronto. Con la planta de La Pocatière funcionando a plena capacidad y nuevas líneas de ensamblaje en Ontario y Alberta, el país se posiciona para convertirse en un hub ferroviario de Norteamérica.
Para los latinos residentes en Toronto que sueñan con trayectos más rápidos y confiables —o que buscan insertarse en un sector industrial estable— la revitalización de esta fábrica en Quebec es una señal inequívoca: los próximos trenes que abordemos, y quizá los próximos empleos que ocupemos, llevarán la etiqueta “Hecho en Canadá”.