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Nueva herramienta expone el impacto climático de Bay du Nord y otros megaproyectos fósiles

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Un grupo de investigadores australianos acaba de publicar la que describen como la primera calculadora pública capaz de estimar, con datos abiertos, el impacto climático total de cualquier nuevo proyecto de combustibles fósiles. Para ponerla a prueba miraron hacia Canadá y escogieron el controvertido Bay du Nord, un yacimiento petrolero en aguas profundas frente a las costas de Terranova y Labrador. El ejercicio aporta cifras concretas y revela cuánto está realmente en juego cuando se aprueba un nuevo desarrollo de petróleo y gas.

¿Qué es Bay du Nord y por qué genera debate?

Bay du Nord es un proyecto de producción de crudo situado a unos 500 kilómetros al este de St. John’s, Terranova y Labrador, a una profundidad aproximada de 1 200 metros. Propiedad mayoritaria de la noruega Equinor —con participación de la canadiense Cenovus—, el campo posee recursos estimados en 500 a 650 millones de barriles de petróleo recuperable.

Para las autoridades provinciales, el proyecto significa miles de empleos y una nueva fuente de regalías que podría inyectar vitalidad a la economía atlántica. Para los científicos climáticos y defensores del medioambiente, en cambio, Bay du Nord representa la contradicción de seguir ampliando la infraestructura petrolera justo cuando la Agencia Internacional de Energía aconseja no aprobar nuevos desarrollos si se quiere mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C.

La calculadora australiana: ciencia al servicio de la transparencia

El equipo de la Universidad de Melbourne —liderado por la profesora de ingeniería climática Dr. Grace Han— se propuso democratizar el acceso a la metodología de cálculo de emisiones asociadas a la expansión de los combustibles fósiles. Hasta ahora, buena parte de ese análisis se encontraba en manos de consultoras privadas o detrás de costosos muros de pago.

Su nueva herramienta, alojada en un repositorio abierto, utiliza:

  • Datos de reservas declaradas y tasas de recuperación.
  • Supuestos de factores de emisión de la IPCC para producción, transporte y refinación.
  • Cálculos de combustión final del crudo (lo que se conoce como Scope 3).
  • Variables de intensidad energética, quema de gas en antorcha (flaring) y fugas de metano.

El algoritmo entrega un resultado expresado en toneladas de CO2 equivalente (tCO2e) a lo largo de todo el ciclo de vida del campo petrolero.

Resultados preliminares para Bay du Nord

Al ingresar los datos públicos de Bay du Nord, los investigadores obtuvieron los siguientes números:

  • Emisiones totales de ciclo de vida: ~395 millones de tCO2e.
  • Pico anual estimado: 13–15 millones de tCO2e durante los primeros cinco años de operación.
  • Equivalencia: el proyecto emitiría, cada año, un volumen de gases de efecto invernadero similar al de 3 millones de automóviles de pasajeros canadienses.

Vale subrayar que estas cifras incluyen la combustión del petróleo por parte de los consumidores finales, aspecto que no siempre se considera en los reportes oficiales.

¿Cómo se comparan estos valores con los objetivos climáticos de Canadá?

El gobierno federal se ha comprometido a reducir las emisiones un 40-45 % por debajo de los niveles de 2005 para 2030. Sin embargo, las emisiones derivadas de Bay du Nord por sí solas podrían consumir cerca del 7 % del presupuesto de carbono restante de Canadá para mantenerse en la trayectoria de 1,5 °C, según la ONG Climate Action Tracker.

Además, el proyecto pone presión sobre los planes provinciales de transición energética, que ya enfrentan retos para descarbonizar sectores como el transporte marítimo y la calefacción residencial en Terranova y Labrador.

Implicaciones económicas y sociales

No todo es carbón o diamantes. Bay du Nord promete entre 10 000 y 12 000 empleos directos e indirectos durante la fase de construcción, más de 300 empleos permanentes cuando esté en operación y una inyección de hasta 3 000 millones CAD en regalías para la provincia. Estas cifras son seductoras para una región que ha visto fluctuar su suerte con el vaivén de los mercados energéticos.

La discusión, entonces, se sitúa en el dilema clásico del desarrollo económico versus responsabilidad climática. La nueva calculadora australiana pretende justamente informar ese debate con datos transparentes y replicables.

Reacciones en Canadá y lecciones para Toronto

Organizaciones como Environmental Defence y Équiterre han celebrado la iniciativa, argumentando que “poner números sobre la mesa” obliga a gobiernos y empresas a justificar mejor sus decisiones. En Toronto, donde reside la comunidad latina más grande de Canadá, la herramienta sirve de espejo para reflexionar sobre nuestros propios patrones de consumo de combustibles fósiles y el rol que jugamos al demandar, o no, más petróleo en el mercado.

Próximos pasos

El equipo australiano planea:

  1. Ampliar la base de datos a proyectos de gas natural licuado (GNL) y carbón térmico.
  2. Incluir un módulo de costo social del carbono, que traduzca las emisiones en impactos económicos.
  3. Lanzar talleres gratuitos online para que periodistas, estudiantes y ciudadanos aprendan a usar la herramienta.

Para Bay du Nord, el reloj corre: Equinor espera tomar la decisión final de inversión en 2024, con miras a iniciar producción en torno a 2028. Con la nueva calculadora disponible, la discusión pública tendrá, al menos, un punto de partida común basado en evidencia.

La aparición de esta calculadora pública marca un antes y un después en la transparencia climática. Al revelar las emisiones potenciales de proyectos como Bay du Nord, ofrece a los ciudadanos —incluida la vibrante comunidad latina de Toronto— la posibilidad de exigir políticas energéticas alineadas con los compromisos internacionales y con un futuro habitable para todos.