El hallazgo de la tumba de Johnny Kiyawasew, un niño Cree de 11 años que murió en 1943 mientras asistía al internado St. Francis Xavier, vuelve a poner en el centro del debate el legado de los colegios residenciales en Canadá. A continuación te contamos los detalles, el trasfondo histórico y por qué este tema resuena también entre la comunidad latina en Toronto.
¿Quién era Johnny Kiyawasew?
Johnny, miembro de la Nación Cree de Sturgeon Lake (Alberta), fue enviado al internado católico St. Francis Xavier lejos de su familia. Un mes después, murió en un pequeño pueblo a cientos de kilómetros de su hogar. Durante siete largas décadas, su paradero exacto fue un misterio. No se informó con claridad la causa de su muerte ni se notificó a sus padres dónde había sido enterrado.
El sombrío legado de los internados residenciales
Entre 1831 y 1996, más de 150 000 niños indígenas fueron separados de sus comunidades en Canadá y obligados a asistir a estos internados, financiados por el Estado y administrados principalmente por iglesias cristianas. El objetivo declarado era “asimilarlos”, arrancándoles lengua, cultura y vínculos familiares. Muchos sufrieron abusos físicos, emocionales y sexuales; miles nunca regresaron a casa.
La Comisión de la Verdad y Reconciliación de Canadá (TRC) calcula en al menos 4 100 los menores que murieron durante su estancia. Los registros incompletos y el desinterés gubernamental prolongaron el dolor de las familias, que durante décadas ignoraron el destino de sus hijos.
Así encontraron la tumba 70 años después
En 2013, miembros de la Nación Cree de Sturgeon Lake —guiados por el hermano de Johnny, Robert Kiyawasew— iniciaron una búsqueda exhaustiva:
- Revisaron archivos parroquiales, actas de defunción y recortes de prensa de la época.
- Colaboraron con genealogistas y voluntarios locales para ubicar cementerios cercanos al internado.
- Tras cotejar mapas antiguos y registros hospitalarios, localizaron una tumba sin identificar en un camposanto católico de Peace River, Alberta.
Una placa con el nombre de Johnny fue instalada apenas en 2015, brindando a su familia el ritual de despedida que se les negó durante generaciones.
Tecnología al servicio de la memoria
La misma Nación Cree ahora recurre a radar de penetración terrestre (GPR), drones y sistemas GPS para rastrear posibles fosas de otros niños desaparecidos. El proceso es lento: cada zona debe limpiarse, delimitarse y analizar los datos con arqueólogos forenses, respetando protocolos espirituales indígenas.
Por qué esto importa en Toronto y para la comunidad latina
Quienes llegaron a Toronto desde países como México, Colombia, Chile o Argentina conocen la herida que dejan las desapariciones forzadas y los abusos de Estado. El caso de Johnny conecta con:
- La búsqueda de “los desaparecidos” en América Latina.
- La lucha por la verdad histórica y la reparación a las víctimas.
- El derecho de las familias a saber dónde están sus seres queridos.
Entender el pasado indígena canadiense fortalece la solidaridad entre minorías y enriquece la conversación sobre derechos humanos en nuestra ciudad multicultural.
Próximos pasos: seguir buscando y sanar
La Nación Cree de Sturgeon Lake planea:
- Examinar los terrenos del antiguo internado con GPR este verano.
- Crear un banco de datos con nombres, fechas y escuelas asociadas a niños desaparecidos.
- Solicitar al gobierno federal fondos estables y acceso libre a archivos eclesiásticos.
“No descansaremos hasta traer a todos nuestros niños a casa”, afirma Robert Kiyawasew.
Cómo puedes apoyar
• Infórmate y comparte estos hechos en tus redes.
• Participa en eventos del Día Nacional para la Verdad y la Reconciliación (30 de septiembre).
• Dona a organizaciones indígenas que financian búsquedas de tumbas y apoyo psicológico a sobrevivientes.
• Exige a tus representantes que mantengan los compromisos de la TRC.
El hallazgo de la tumba de Johnny Kiyawasew no cierra la herida, pero es un paso esencial para dar voz a los niños silenciados y recordar que la reconciliación empieza con la verdad. Para las y los latinos en Toronto, sumarse a esta causa es otra forma de honrar nuestra propia historia de resiliencia y lucha por la justicia.