El Gobierno federal canadiense acaba de publicar nuevos documentos que arrojan luz sobre los motivos y los costos detrás del aplazamiento de la apertura del Puente Internacional Gordie Howe, la megaobra que conectará Windsor (Ontario) con Detroit (Míchigan). Entre los datos más llamativos aparece la inusual petición de la administración de Donald Trump para demorar la inauguración, un punto que había estado envuelto en rumores y ahora empieza a aclararse.
¿Qué es el Puente Gordie Howe?
Con una longitud de 2.5 kilómetros y seis carriles, el Gordie Howe planea convertirse en uno de los pasos fronterizos más modernos de Norteamérica. Su objetivo es aliviar la saturación del histórico Ambassador Bridge —el corredor comercial más transitado entre Canadá y EE.UU.— y garantizar rutas más seguras y fluidas para mercancías y viajeros. Para Ontario, y especialmente para la comunidad latina asentada en el Gran Toronto, significa más empleos en logística, construcción y exportaciones de manufacturas y alimentos.
El pedido de la administración Trump
De acuerdo con la documentación liberada por Infrastructure Canada, en 2018 funcionarios del Departamento de Transporte de EE.UU. transmitieron a Ottawa una solicitud “exploratoria” para postergar la entrada en servicio del puente. Aunque los papeles no detallan motivaciones políticas, fuentes parlamentarias señalaron que la presión coincidía con los intereses del entonces propietario del Ambassador Bridge, quien había sido un influyente donante republicano.
Los canadienses rechazaron la propuesta, pero la negociación atrasó trámites claves, como la coordinación aduanera y la asignación de personal fronterizo. Sumado a retrasos derivados de la pandemia, el calendario original de apertura —previsto para finales de 2024— quedó comprometido.
Costos actualizados y financiamiento
Los costos de construcción han escalado de los 5.700 millones de dólares canadienses estimados en 2015 a un rango de 6.500–7.000 millones, según los nuevos reportes. Las principales presiones provienen de:
- Aumentos del precio del acero y el concreto.
- Gastos extra de mano de obra por protocolos sanitarios durante la COVID-19.
- Reubicación de servicios públicos y mejoras viales adicionales exigidas por los municipios.
El modelo financiero continúa siendo un acuerdo de Asociación Público-Privada (APP) con el consorcio Bridging North America, que opera bajo un contrato de diseño, construcción, financiamiento y mantenimiento durante 30 años. Ottawa mantiene la propiedad del activo, mientras que los pagos al consorcio se realizarán en cuotas anuales una vez que el puente esté operativo.
Impacto económico para Ontario y la comunidad latina
Más del 40 % del comercio bilateral Canadá-EE.UU. pasa por la región de Windsor-Detroit. Cada mes de retraso implica, según la Cámara de Comercio de Windsor, la pérdida potencial de 170 millones de dólares en actividad comercial. Para las empresas de transporte, los tiempos de cruce podrían reducirse hasta en 30 minutos una vez que el nuevo enlace esté en marcha, algo crucial para productores agrícolas, pymes exportadoras y start-ups alimentarias impulsadas por emprendedores latinos de Toronto.
¿Qué viene ahora?
La agencia gestora del proyecto, Windsor-Detroit Bridge Authority, afirma que el puente alcanza ya un 70 % de avance estructural y que un nuevo cronograma revisado fijará la apertura “a mediados de 2026”. Los próximos hitos incluyen:
- Finalizar los imponentes pilones de 220 metros de altura antes de fin de año.
- Colocar los últimos tramos del tablero y sistemas de tensores en 2025.
- Completar las instalaciones aduaneras y de control de cargas en 2025-2026.
Mientras tanto, Ottawa ha prometido mayor transparencia, con reportes trimestrales públicos sobre progreso y presupuesto. Para las familias y los negocios latinos en Toronto y el suroeste de Ontario, la expectativa crece: cuando el Puente Gordie Howe por fin abra sus puertas, no solo acercará geografías, sino también oportunidades de crecimiento a ambos lados de la frontera.