En los últimos meses, CBC News ha recibido decenas de preguntas sobre la escalada comercial entre Canadá y Estados Unidos. Entre las dudas más repetidas destaca una: “¿Por qué Ottawa no bloquea el Canal Welland para presionar a Washington?” A continuación, respondemos en profundidad —y en español— a esta y otras inquietudes, poniendo el foco en cómo todo esto afecta a la comunidad latina que vive en la Gran Área de Toronto.
¿Qué es el Canal Welland y por qué es tan estratégico?
El Canal Welland conecta el lago Ontario con el lago Erie y forma parte del sistema de exclusas de la Vía Marítima Saint Lawrence, la ruta que permite a los buques oceánicos adentrarse en el corazón industrial y agrícola de Norteamérica.
Cada año transitan por él unos 40 millones de toneladas de carga: granos de las praderas, acero de Hamilton, componentes automotrices para plantas de Michigan y gasolina que termina en gasolineras a ambos lados de la frontera. Bloquearlo sería el equivalente fluvial a cerrar la autopista 401, pero con consecuencias continentales.
¿Sería legal que Canadá bloquease el canal?
Canadá y EE. UU. comparten la administración de la Vía Marítima bajo varios tratados, entre ellos el Boundary Waters Treaty (1909) y acuerdos posteriores que establecen la libre navegación. Un cierre unilateral violaría estas obligaciones y expondría a Canadá a demandas, arbitrajes y, sobre todo, represalias inmediatas.
No olvidemos que casi el 75 % de las exportaciones canadienses tiene como destino el mercado estadounidense. En otras palabras, sería dispararse en el pie desde el punto de vista legal y económico.
¿Cuánto dolería a Estados Unidos un cierre y cuánto dolería a Canadá?
Impacto en EE. UU.
• La región de los Grandes Lagos concentra un quinto del PBI estadounidense. Un cierre elevaría los costos logísticos de automotrices en Detroit y debilitaría la cadena de suministro agroalimentaria del medio oeste.
Impacto en Canadá
• Ontario enviaría su acero por tren, más caro y con menor capacidad.
• Las exportaciones de grano del oeste tendrían que desviarse a Vancouver o Prince Rupert, saturando puertos ya congestionados.
• Las repercusiones laborales serían inmediatas: astilleros, muelles y transportistas en el sur de Ontario verían caer la actividad.
En síntesis: ambos países sufrirían, pero Canadá sufriría más por su dependencia relativa de un solo mercado.
¿Qué otras palancas tiene Canadá en esta guerra comercial?
1. Aranceles selectivos a productos políticamente sensibles (por ejemplo, bourbon de Kentucky o naranjas de Florida) ya demostraron su eficacia durante la disputa del acero y el aluminio de 2018.
2. Paneles de resolución de disputas bajo el T-MEC (USMCA) para litigar subsidios y salvaguardas.
3. Incentivos domésticos para diversificar mercados: acuerdos de libre comercio vigentes con la Unión Europea (CETA) y con la región Asia-Pacífico (CPTPP).
¿Qué significa todo esto para los latinos en Toronto?
• Precios de la canasta básica: un aumento prolongado en aranceles o demoras portuarias podría encarecer frutas importadas, aceites y productos procesados que abundan en nuestros supermercados latinos de Kensington Market o Scarborough.
• Mercado laboral: muchos latinos trabajan en logística, manufactura y comercio minorista. Una disrupción en la Vía Marítima podría traducirse en horas recortadas o menor contratación temporal, especialmente en la zona portuaria de Hamilton y los centros de distribución del GTA.
• Dólar canadiense: la incertidumbre tiende a devaluar el CAD. Para quienes envían remesas, eso puede ser positivo (más pesos mexicanos o colombianos por cada dólar), pero negativo al momento de importar insumos o viajar.
Preguntas frecuentes de nuestra comunidad
¿Podría EE. UU. responder bloqueando oleoductos o energía eléctrica?
Sí. Pese a que Canadá es un exportador neto de energía, varias líneas eléctricas y el oleoducto Line 5 atraviesan territorio estadounidense. Un cierre judicial o político de esa infraestructura pondría en riesgo el suministro de combustible para Ontario y Quebec.
¿Hay precedentes de bloqueos fluviales en la historia Canadá-EE. UU.?
No a esta escala. Las disputas previas, como las del salmón del Pacífico en la década de 1990, involucraron cierres parciales de puertos pesqueros, pero nunca la interrupción total de un eje comercial multibillonario como la Vía Marítima.
¿Qué rol juegan las provincias?
Ontario y Quebec ejercen presión para mantener el canal abierto, ya que sus economías —industria automotriz, siderurgia, agricultura— dependen en gran medida de él. La política provincial, por lo tanto, actúa como freno a cualquier aventura federal de “bloqueo estratégico”.
El Canal Welland es un arma teóricamente poderosa pero, en la práctica, demasiado peligrosa para usarse. Su cierre provocaría caos económico en ambos lados de la frontera y violaría compromisos internacionales, dejando a Canadá en desventaja diplomática y comercial. En vez de dinamitar puentes (o exclusas), Ottawa parece más dispuesta a recurrir a medidas quirúrgicas: aranceles dirigidos, litigios bajo el T-MEC y estrategias de diversificación de mercados.
Para la comunidad latina de Toronto la moraleja es clara: mantenerse informada, anticipar ajustes de precios y —sobre todo— recordar que, en un mundo interconectado, las represalias comerciales rara vez son un juego de suma cero.