Comunidad · Noticias · Trabajo

Regreso a clases en Toronto: la campaña que quiere decirle “adiós” a los autos en la puerta de la escuela

Con septiembre llegan los útiles nuevos, las mochilas listas y, para muchos padres, el estrés del tráfico frente a la escuela. En varias ciudades canadienses –incluido Toronto– ya se prueban iniciativas conocidas como School Streets, que cierran temporalmente la calle de acceso al plantel durante la entrada y la salida. A continuación profundizamos en el porqué de esta tendencia, cómo funciona y qué puede hacer la comunidad latina para sumarse.

¿Por qué sacar los autos de la puerta de la escuela?

Seguridad primero

Las estadísticas son claras: la mayoría de los atropellamientos infantiles ocurre a menos de 300 m de un centro escolar. Al eliminar el tráfico motorizado durante los 30–45 minutos críticos, se reduce drásticamente el riesgo de choques, se evita el “beso y vuela” apresurado y se crea un entorno donde los niños pueden cruzar sin miedo.

Un respiro para los pulmones

Los motores en ralentí generan una nube de contaminantes localizados (PM2.5, NOx, ozono troposférico) a la altura de la nariz de los peques. Estudios de la Universidad de Toronto muestran que la calidad del aire mejora hasta 25 % cuando se aplica un School Street. Menos emisiones hoy significan menos asma y mejores pulmones mañana.

Actividad física y salud mental

Caminar o pedalear el último tramo eleva la frecuencia cardíaca, estimula la producción de endorfinas y ayuda a los niños a llegar a clase más despiertos. Según ParticipACTION, apenas 28 % de los estudiantes canadienses cumplen la recomendación de 60 minutos de actividad diaria; un recorrido activo al cole es una forma sencilla de sumar minutos.

El modelo de “School Streets” en Canadá

El caso de Edmonton

En junio, St. Leo Catholic Elementary cerró su calle frontal con vallas móviles y voluntarios. Tras dos semanas de prueba:

  • El 63 % de las familias llegó caminando, frente al 35 % habitual.
  • Los docentes reportaron menor estrés al iniciar las clases.
  • Los comercios del barrio vieron un aumento de padres comprando café y bocadillos.

Ever Active Schools, la ONG que coordinó la prueba, ya planea repetirla en otoño e invitar a otro plantel.

Pilotos en Toronto y el GTA

Green Communities Canada, con fondos de Transport Canada, está apoyando proyectos en Scarborough, North York y Mississauga. El formato se adapta al contexto de cada barrio: algunas escuelas cierran la calle completa, otras implementan “zonas de descenso” a 150 m de la entrada para que solamente circulen peatones y ciclistas.

Cómo pueden sumarse las familias latinas

Pasos para organizarse

1. Forma un “comité escolar seguro”: tres o cuatro padres son suficientes para arrancar.
2. Reúne datos: toma fotos del congestionamiento, registra cuántos autos y cuánto tiempo tardan en despejarse.
3. Contacta al director: presenta la evidencia y solicita apoyo institucional.
4. Conecta con el concejal local: en Toronto cada barrio (ward) tiene presupuesto para seguridad vial.

Consejos prácticos para la mañana

  • Punto de encuentro: acuerden un parque o esquina cercana para despedirse; así los niños caminan el último tramo en grupo.
  • Rueda compartida: si la distancia es larga, organicen un “bicibus” o caravana ciclista con un adulto al frente y otro al final.
  • Plan B climático: paraguas grandes y capas reflectantes hacen la diferencia en días lluviosos.

Retos y oportunidades

No todo es sencillo. Algunos vecinos temen perder estacionamiento; otros dudan de la viabilidad en invierno. Sin embargo, ciudades como Ottawa y Montréal demuestran que con señalización clara y voluntarios capacitados la práctica funciona incluso con nieve. Además, el programa puede integrarse con rutas de autobús escolar y sistemas de tránsito público.

Mirando al futuro

Transport Canada proyecta que, si el 20 % de las escuelas adoptara School Streets, se evitarían unas 110 000 toneladas de CO2 al año: el equivalente a sacar 24 000 autos permanentes de circulación. Pero más allá de los números, el cambio cultural es profundo: las calles vuelven a ser espacios de encuentro, juego y salud.

En este regreso a clases, detener el auto unos metros antes o dejarlo en casa puede ser la diferencia entre un entorno hostil y un inicio de día lleno de energía. La pelota –o mejor dicho, la calle– está de nuestro lado.