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Adiós a la postal perfecta: el glaciar Berg en B.C. ya no besa las aguas de Berg Lake

Si eres latino en Toronto y alguna vez soñaste con esa clásica foto del Monte Robson reflejándose en las aguas turquesas de Berg Lake, vale la pena que te detengas un momento: el glaciar Berg se ha retirado tanto que, por primera vez en la memoria reciente, su lengua de hielo ya no llega al lago. Este cambio es más que un detalle paisajístico; es un mensaje inequívoco sobre cómo el clima está transformando los rincones más icónicos de Canadá.

Un retroceso que salta a la vista

Uno de los paisajes más pintorescos de la Columbia Británica está cambiando: el glaciar Berg del imponente Monte Robson se ha desplazado ladera arriba hasta perder contacto con Berg Lake. La escena, que antes mostraba hielo agitándose en el agua, ahora revela una franja de roca desnuda y morrena reciente.

¿Qué significa que el glaciar ya no toque el lago?

La línea de contacto entre un glaciar y un cuerpo de agua funciona como termómetro visual de la salud del hielo. Cuando ese contacto se pierde:

  • Se reduce la alimentación directa de icebergs al lago.
  • Disminuye el aporte de agua de deshielo durante el verano, alterando la temperatura y el color característico del lago.
  • Se acelera la erosión de sedimentos sueltos que, a largo plazo, pueden modificar la forma de la cuenca.

Las causas detrás del retroceso

De acuerdo con mediciones del Departamento de Geografía, Tierra y Ciencias Ambientales de la Universidad del Norte de Columbia Británica (UNBC), el glaciar Berg ha perdido cientos de metros de longitud en las últimas décadas. Entre los factores más relevantes se encuentran:

  1. Aumento de la temperatura media anual: Los veranos más largos y cálidos multiplican los días de fusión.
  2. Menor acumulación de nieve en invierno: Con menos nieve para compactar y convertirse en hielo, el “balance de masa” del glaciar se vuelve negativo.
  3. Eventos de calor extremos: Olas de calor como la de 2021 en el Oeste canadiense funden capas de varios centímetros en cuestión de horas.

Impacto para senderistas y amantes de la naturaleza

Para quienes viajan desde Toronto a las Rocosas, el Berg Lake Trail es uno de esos trekkings de “lista de deseos”. La retirada del glaciar no solo cambia la estética de la ruta; también puede:

  • Alterar la disponibilidad de agua en campamentos —menos deshielo implica corrientes más débiles en pleno verano.
  • Incrementar los riesgos de desprendimientos de roca al quedar material suelto sin el soporte del hielo.
  • Obligar a reubicar miradores y puntos de interés para mantener la seguridad y la experiencia panorámica.

Una postal que habla del cambio climático

Joseph Shea, investigador especializado en glaciares de la UNBC, resume la situación con una frase contundente: “Lo que desaparece aquí no es solo hielo; es un registro vivo del clima del pasado”. La desaparición de glaciares de contacto directo con lagos se está acelerando en todo el cinturón de las Rocosas, desde Alaska hasta Wyoming.

¿Qué podemos hacer desde Toronto?

Si bien la escena se desarrolla a 3 600 km de distancia, las decisiones cotidianas en Ontario también suman:

  • Reducir el uso del automóvil en ciudad y optar por transporte público o bicicleta.
  • Apostar por energía renovable en el hogar —hoy existen planes de electricidad 100 % eólica o solar.
  • Apoyar proyectos de conservación y ciencia ciudadana que monitorean glaciares y ecosistemas de montaña.

Más allá de la nostalgia: un llamado a la acción

Perder el contacto visual del hielo con Berg Lake duele a quienes aman la fotografía y el senderismo, pero es, sobre todo, un recordatorio tangible de la velocidad a la que nuestro clima está cambiando. Si queremos que las próximas generaciones —incluidos los niños latinos que crecen en Toronto— puedan maravillarse con glaciares activos en las Rocosas, el momento de actuar es ahora.

El glaciar Berg ya no besa el lago, pero su mensaje resuena más fuerte que nunca.