Un incidente ocurrido en un bar de Winnipeg ha encendido las alarmas sobre la privacidad y el uso de datos en los establecimientos nocturnos de Canadá. La historia de Alexandra, una abogada radicada en Montreal, demuestra cómo un pequeño malentendido puede convertirse en una prohibición a nivel nacional gracias a los avances (y riesgos) de la tecnología de escaneo de licencias de conducir.
El incidente en Winnipeg
En junio pasado, Alexandra asistió al bar Riverside en St. Vital (Winnipeg). A la entrada, el personal de seguridad escaneó su licencia de conducir utilizando Patronscan, un sistema de identificación digital ampliamente extendido en Canadá.
Durante la noche, Alexandra comenzó a sentirse mal del estómago y corrió al baño más cercano para evitar vomitar. Al ser informada por el personal de que debía salir por haber ingresado al baño equivocado, solicitó unos momentos para recuperarse y se retiró del lugar sin mayores altercados.
Lo que ella no imaginaba es que ese breve incidente dejaría una marca permanente en su perfil digital.
Rechazada a más de 1.300 kilómetros de distancia
Un mes después, durante la famosa Calgary Stampede en Alberta, Alexandra intentó ingresar a un establecimiento que utilizaba el mismo sistema escáner. Para su sorpresa, le denegaron la entrada alegando que tenía un “antecedente criminal”.
Tras insistir e investigar el motivo, el personal del local le mostró la alerta (flag) que Patronscan había asociado a su identificación: la catalogaban como una “amenaza para la seguridad pública” de severidad “grave”, bajo la justificación de que había ingresado al baño de hombres en el bar de Winnipeg y “se había negado a salir”.
¿Cómo funciona la red de Patronscan?
Patronscan opera mediante una base de datos compartida entre miles de bares y discotecas. Cuando un local registra una alerta grave sobre un cliente, esta información se comparte automáticamente en toda su red de establecimientos participantes en Norteamérica.
Según voceros de Patronscan, el sistema conserva los datos de personas sin incidentes durante 21 días para verificar la edad. Sin embargo, si un establecimiento registra una infracción o reporte de seguridad, los datos personales (nombre, fecha de nacimiento, código postal y foto) se almacenan por más tiempo y se comparten con otros locales.
Las dudas sobre la privacidad y los derechos del usuario
El caso de Alexandra ha llevado a expertos en privacidad a cuestionar seriamente este tipo de tecnologías:
- Falta de transparencia: La mayoría de los clientes no son informados de que sus datos serán compartidos en una red nacional cuando entregan su identificación en la puerta.
- Criterios subjetivos: Cualquier empleado de seguridad puede catalogar a un cliente como “indeseable” o “amenaza pública” sin un proceso previo de verificación o defensa.
- Impacto en los ciudadanos: Un error o criterio severo de un solo empleado puede vetar a una persona de cientos de locales nocturnos en todo el país.
Tras el reclamo de la abogada, la gerencia del bar en Winnipeg revisó sus protocolos internos de reporte, mientras que Patronscan recordó que cuenta con un proceso de apelación para investigar cuando un cliente disputa una alerta en su sistema.
📌 Para consultar el reporte detallado y los testimonios completos en su idioma original, puedes leer la noticia original en inglés publicada por CBC News.