La conversación comercial entre Canadá y Estados Unidos vuelve a calentarse. Después de que Donald Trump amenazara con imponer un arancel del 50 % a productos canadienses, la premier de Alberta, Danielle Smith, aclaró que no responderá con un nuevo veto al alcohol estadounidense, una medida que ya aplicó el año pasado. A continuación, analizamos qué está en juego y cómo podría repercutir en los consumidores latinos que viven en Toronto.
La amenaza arancelaria de Trump
En un reciente mitin, el expresidente —y actual aspirante republicano— prometió encarecer las importaciones canadienses si vuelve a la Casa Blanca. Su objetivo declarado: presionar a Ottawa para renegociar ciertas cláusulas del T-MEC. El posible arancel del 50 % encendería las alertas en sectores clave como madera, energía y alimentación.
Respuesta de Danielle Smith
Consultada sobre si replicaría la “amenaza” con un boicot al alcohol estadounidense, la líder provincial fue tajante: “No vamos a repetir esa estrategia”. Smith insistió en que la prioridad de su gobierno es mantener la estabilidad comercial y evitar que la gente pague más por una decisión política. Recordó, además, que otros mecanismos —diálogo diplomático y presión federal— resultan más efectivos que vetar botellas de bourbon.
Antecedentes: el veto temporal al alcohol de EE. UU.
Entre junio y septiembre de 2023, Alberta ordenó a sus más de 2 000 tiendas privadas de licor retirar whiskey, bourbon y vodka estadounidenses. Aquella prohibición, impulsada en medio de otro roce comercial, se tradujo en:
- Pérdidas estimadas en 12 millones de dólares canadienses para distribuidores locales.
- Aumento de 6 % en ventas de destilados canadienses y europeos.
- Críticas de consumidores y restauranteros por la caída en la variedad de marcas.
La medida se levantó luego de negociaciones federales y la presión de asociaciones comerciales de ambos lados de la frontera.
Impacto económico y político
Para Alberta, la energía y los granos representan la mayor parte de su comercio con EE. UU.; las bebidas alcohólicas juegan un papel menor. Por eso, un nuevo veto no sería una palanca de presión tan efectiva como podría pensarse. Además, se teme que represalias sectoriales perjudiquen el empleo en destilerías canadienses que dependen de insumos o ventas cruzadas.
¿Qué significa para los consumidores latinos en Toronto?
Aunque la decisión proviene de Alberta, cualquier escalada comercial termina afectando precios en todo el país. En caso de concretarse el arancel de Trump, se prevé:
- Incremento de precios en productos canadienses que se exportan y luego regresan procesados, como ciertos embutidos.
- Volatilidad en el dólar canadiense, que puede encarecer importaciones de frutas tropicales y café preferidos por la comunidad latina.
- Mayor presión sobre la cadena de suministro, lo que retrasaría la llegada de especialidades artesanales (tequila premium, ron caribeño, vinos chilenos) a la LCBO.
Mirada al futuro
Expertos en comercio sugieren que Canadá apostará por dos frentes:
- Negociación diplomática vía Washington y foros T-MEC para disuadir aranceles “punitivos”.
- Diversificación de mercados hacia Asia y Europa, reduciendo la dependencia estadounidense.
Por ahora, las góndolas en Alberta —y en el resto de Canadá— seguirán ofreciendo Jack Daniel’s, Jim Beam y otras etiquetas populares. Pero la tensión subraya lo frágil que puede ser la paz comercial cuando la política electoral entra en escena.
Danielle Smith busca evitar que una dinámica “ojo por ojo” termine golpeando los bolsillos de consumidores y pequeños negocios. Para los latinos en Toronto, la noticia trae un respiro momentáneo: no hay veto a la vista. Sin embargo, conviene mantenerse informados; cualquier cambio en la relación Canadá–EE. UU. repercute directamente en la canasta básica… y en la cava.