El posible regreso de los aranceles de Donald Trump a las exportaciones canadienses vuelve a encender las alarmas en todo el país. Desde Charlottetown, el premier de Ontario, Doug Ford, hizo un llamado directo a sus homólogos provinciales y al primer ministro Mark Carney para que respondan con más fuerza y unidad. A continuación, te explicamos qué está en juego y por qué debería importarte si vives, trabajas o inviertes en Toronto.
¿Qué está pasando?
El presidente de EE. UU. insinuó la imposición de nuevos aranceles sobre productos canadienses —en especial aluminio y acero—, justificándolo con su vieja narrativa de “proteger la industria estadounidense”. Aunque aún no hay cifras oficiales, expertos del sector estiman gravámenes de hasta un 25 %, similares a los aplicados en 2018.
La postura de Doug Ford
Desde la reunión del Council of the Federation en Charlottetown, Ford declaró que no puede “hacerlo solo” y que necesita que los otros premiers y el gobierno federal sean más vociferantes en la defensa de los trabajadores canadienses. Según el premier, Ontario —epicentro de la industria automotriz y manufacturera— sería una de las provincias más golpeadas si Washington cumple su amenaza.
“Esto no es un problema partidista”
Ford subrayó que esta batalla trasciende la política interna: “Hablo en nombre de soldadores, camioneros y pequeñas empresas de todo el país. Necesitamos una respuesta clara y coordinada”. El premier ya adelantó que su gobierno revisa incentivos y políticas de compra local para amortiguar el impacto, aunque insiste en que no bastará sin la acción federal.
¿Dónde están Carney y los demás premiers?
El primer ministro Mark Carney, exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, ha mantenido un tono más diplomático, afirmando que “todas las opciones están sobre la mesa” y que su equipo explora represalias proporcionales bajo las reglas de la OMC. Sin embargo, Ford cree que hace falta una voz más firme y pública para disuadir a Washington.
Alberta y Québec coinciden en la necesidad de una estrategia común, pero difieren en el nivel de presión. Columbia Británica, por su parte, teme escaladas que afecten al sector maderero. La falta de un frente totalmente unificado es justamente la grieta que Ford quiere cerrar.
Impacto para la comunidad latina en Toronto
Para los latinos que trabajan en la construcción, la manufactura de autopartes o el comercio de metales, unos aranceles del 25 % significarían costos de producción más altos, posibles despidos y encarecimiento de la vivienda —el acero y el aluminio son clave para nuevas edificaciones. Además, las pymes importadoras de productos estadounidenses verían margenes reducidos, presionando precios al consumidor.
Tres claves para prepararte
- Diversifica proveedores: busca fuentes locales o de terceros países que no estén sujetos a aranceles.
- Monitorea contratos: revisa cláusulas de ajuste de precios ante cambios arancelarios.
- Infórmate y participa: cámaras de comercio y asociaciones latinas están organizando seminarios y mesas de trabajo con el Ministerio de Comercio Internacional de Ontario.
¿Qué podría venir?
Si EE. UU. oficializa los aranceles, Canadá tendría que elegir entre:
- Negociar exenciones sectoriales, un proceso lento que requiere concesiones.
- Imponer contramedidas equivalentes, como se hizo en 2018 con whisky, motocicletas y productos agrícolas.
- Ir a la OMC, estrategia jurídica que puede tardar años pero sienta precedente.
Expertos en comercio sugieren una mezcla de presión diplomática y represalias selectivas para proteger empleos canadienses sin escalar a una guerra comercial total.
Doug Ford ha encendido la alarma y exige respaldo. Para millones de trabajadores —incluida la creciente comunidad latina de Toronto— la discusión no es abstracta: es su salario, sus precios y su estabilidad. Mientras Carney calibra su respuesta, la presión pública y la unidad provincial podrían ser la mejor defensa frente a la Casa Blanca.