Si últimamente has recorrido los pasillos de tu supermercado en Toronto y has sentido que el precio del pollo “pesa” más que antes en el carrito, no estás solo. Las cifras de inflación más recientes muestran un aumento pronunciado en los muslos de pollo, superando incluso a productos que suelen encabezar la lista de subidas como la carne de res o el café. A continuación, analizamos por qué sucede, cómo te afecta y qué puedes hacer para sobrellevarlo.
¿Qué está pasando con el pollo?
Un salto del 8,2 % en un solo mes
De mayo a junio, el precio de los muslos de pollo frescos o congelados aumentó 8,2 %. Es un alza notablemente mayor que la que registraron otros alimentos básicos durante ese mismo periodo, según los datos más recientes de inflación.
Factores que empujan los precios al alza
- Costos de alimentación y granos: El maíz y la soya, esenciales para la dieta avícola, han tenido incrementos de precio debido a la sequía en regiones clave y a la volatilidad del mercado global de granos.
- Gasto energético: Plantas procesadoras y sistemas de refrigeración operan con electricidad y combustibles que hoy son más caros, impactando el costo final del pollo.
- Escasez laboral: Falta de personal en granjas y plantas de sacrificio ralentiza la producción y eleva los sueldos, costo que se traslada al consumidor.
- Aumento estacional de la demanda: El verano en Canadá impulsa las parrilladas; más demanda presiona los precios justo cuando la oferta es limitada.
- Enfermedades avícolas: Brotes de gripe aviar en algunas granjas canadienses y estadounidenses han obligado a sacrificios masivos, tensionando la cadena de suministro.
Cómo repercute en tu presupuesto familiar
Para muchos hogares latinos en Toronto, el pollo es una de las proteínas más asequibles y versátiles. Con un alza de casi el 10 % mensual, una familia que antes destinaba $20 a la semana para comprar pollo ahora podría estar pagando cerca de $22,50 por la misma cantidad, lo que se traduce en más de $120 adicionales al año.
Estrategias para ahorrar sin sacrificar sabor
- Aprovecha ofertas de volumen: Comprar paquetes familiares y congelar por porciones puede reducir el precio por kilo.
- Explora cortes alternativos: Los muslos con hueso o los cuartos traseros suelen ser más baratos y con mejor sabor que los deshuesados.
- Visita mercados étnicos: Tiendas latinas, asiáticas o de Medio Oriente a menudo ofrecen precios más competitivos que las grandes cadenas.
- Compra en bloques de descuento: Muchos supermercados rebajan los productos que vencen en 48 h; cocínalos o congélalos el mismo día.
- Integra proteínas vegetales: Lentejas, garbanzos y frijoles pueden complementar el pollo, estirando la proteína animal sin perder nutrientes.
¿Bajarán los precios pronto?
Los analistas prevén que, si la gripe aviar se controla y las cosechas de maíz mejoran en la próxima temporada, el costo del pollo podría estabilizarse hacia finales de año. Sin embargo, los precios rara vez retroceden al nivel previo a una crisis; lo más probable es que se moderen los aumentos, pero sigan por encima del promedio histórico.
En definitiva, entender las razones detrás del aumento —y aplicar algunos hábitos de compra inteligentes— puede ayudarte a capear este nuevo episodio de “sticker shock” en el supermercado sin sacrificar el sabor de tus platillos favoritos.