La Copa Mundial de la FIFA 2026 convirtió a Toronto en punto de encuentro de millones de fanáticos —entre ellos una nutrida comunidad latinoamericana— y puso a prueba cada kilómetro de su infraestructura de transporte. Los números obtenidos por CBC News a partir de los registros de la Ciudad, la TTC y Bike Share confirman algo que muchos vivimos en carne propia: cuando el balón rodó, la movilidad cambió.
El reto: mover a la hinchada sin colapsar la ciudad
Solo en los días de partido, la metrópolis recibió hasta 300 000 visitantes adicionales cerca del BMO Field y en las zonas de fan fest. Para evitar el caos, el ayuntamiento cerró tramos de Lake Shore Boulevard, habilitó carriles exclusivos para transporte público y amplió los horarios del subway y de las líneas de tranvía.
Lo que dicen los números oficiales
Caminar. Sensores peatonales instalados en 25 intersecciones estratégicas registraron un aumento de doble dígito respecto a un junio promedio. En King Street West, por ejemplo, el flujo peatonal llegó a duplicarse durante las horas previas a los encuentros.
Ciclismo. Bike Share Toronto reportó semanas récord: más de 100 000 viajes semanales, impulsados por estaciones temporales cerca de los estadios y pases promocionales de un día que costaban apenas lo que dos pasajes sencillos de TTC.
Transporte público. La TTC vio picos de hasta 1,9 millones de abordajes diarios —al nivel de un día laboral prepandemia— gracias a la extensión de servicio 24 horas en la Línea 2 y al refuerzo con 70 autobuses lanzadera entre estaciones clave y las fan zones.
¿Por qué funcionó el cambio?
Los expertos de la Universidad de Toronto citan tres factores principales:
- Restricciones viales claras. Cuando la conducción se vuelve menos conveniente, alternativas como caminar o pedalear ganan atractivo.
- Intermodalidad sin fricciones. Bicicletas, tranvías y subway se integraron con una misma app de planificación y pago sin contacto.
- Experiencia positiva. Calles animadas, seguridad reforzada y voluntarios multilingües (español incluido) alentaron a la gente a dejar el auto en casa.
Lecciones para la comunidad latina en Toronto
Para muchos recién llegados, la Copa fue la primera vez que probaron la red de ciclovías o usaron el TTC de madrugada. La pregunta ahora es si esos hábitos perdurarán. Organizaciones como Latin@s en Bici planean paseos comunitarios y talleres de mecánica básica para mantener la tendencia sobre dos ruedas.
¿Y ahora qué?
El concejo municipal ya discute hacer permanentes varios de los carriles exclusivos y expandir Bike Share hacia barrios con gran población hispanohablante como Jane & Finch y Scarborough Southwest. Según la alcaldía, cada 10 % de viajes diarios que cambian del auto a modos activos reduce en torno a 15 000 toneladas de CO2 al año.
La experiencia mundialista mostró que, con incentivos adecuados y un poco de picante latino, Toronto puede moverse de forma más limpia, rápida y festiva. Si bien el torneo terminó, la oportunidad de consolidar una ciudad menos dependiente del coche apenas comienza.