Parece un ciclo sin fin en Toronto: no importa qué tan planificada esté una obra de infraestructura, siempre surge la necesidad de un nuevo cambio. En esta ocasión, un tramo recientemente reconstruido de la avenida Steeles Avenue East, en el distrito de North York, se ha convertido en el centro de las críticas por parte de los residentes locales, quienes aseguran que las modificaciones diseñadas para favorecer a los peatones están provocando serios dolores de cabeza para el tránsito vehicular.
El proyecto de remodelación se ejecutó en un tramo de casi cinco kilómetros entre Bayview Avenue y Townsend Road. La obra introdujo esquinas mucho más cerradas (reducción del radio de giro) en 11 intersecciones residenciales. El objetivo teórico de la ciudad era claro: mejorar la seguridad de los peatones y obligar a los automovilistas a reducir la velocidad al girar. Sin embargo, poco tiempo después de su inauguración, la realidad ha demostrado ser muy diferente.
El gran problema de los giros para vehículos grandes
El principal inconveniente radica en la dificultad que experimentan los vehículos de gran tamaño al intentar incorporarse a las calles locales desde la avenida principal. Los vecinos de la zona han reportado de manera constante que autobuses escolares, camiones de recolección de basura y vehículos de emergencia se ven obligados a subirse a las aceras para poder completar los giros. Esta situación no solo desgasta la infraestructura urbana, sino que genera un riesgo latente tanto para los peatones que esperan en las esquinas como para los propios conductores.
Ante el aumento de las quejas, la concejala de Don Valley North, Shelley Carroll, intervino de manera formal solicitando que los Servicios de Transporte de la ciudad revisen a fondo el nuevo diseño de las intersecciones. Dicha moción fue adoptada por el Consejo Comunitario de North York, con miras a ser evaluada de forma prioritaria por el Consejo Municipal.
¿Una nueva reconstrucción en camino?
La auditoría técnica examinará detalladamente si las esquinas más estrechas operan bajo condiciones seguras, si ha habido un incremento en colisiones o problemas de mantenimiento, y si los vehículos de servicios esenciales pueden transitar sin contratiempos. Las 11 intersecciones bajo evaluación incluyen puntos clave como Old English Lane, Tarbert Road, Laureleaf Road, Bestview Drive y Townsend Road, entre otras.
Se espera que el personal municipal entregue los resultados y conclusiones de este análisis a principios de 2027. Será entonces cuando se determine si este tramo vial requerirá, de manera irónica, una nueva ronda de demoliciones y obras para corregir el diseño actual. Una muestra más de que, en Toronto, ningún proyecto vial parece ser definitivo.