La noche prometía ser una de las más memorables en la historia del fútbol mexicano. Tras una brillante victoria de la Selección Mexicana por 2-0 frente a su similar de Ecuador en los dieciseisavos de final de la Copa Mundial 2026, la algarabía se apoderó de las calles. Lo que comenzó como un carnaval de cantos, banderas y abrazos colectivos, terminó transformándose en una pesadilla para varias familias en la Ciudad de México debido a las aglomeraciones extremas.
Un millón de almas y el desborde de la pasión
Poco después del silbatazo final que aseguraba el pase del “Tri” a los octavos de final, una marea humana calculada en más de un millón de personas inundó los principales puntos de reunión de la capital, teniendo como epicentro el emblemático Ángel de la Independencia y el Paseo de la Reforma. El júbico colectivo era total; México no alcanzaba una instancia de eliminación directa con tal contundencia desde el Mundial de 1986.
Sin embargo, el histórico baño de masas pronto evidenció fallas críticas de espacio y control de multitudes. La densidad de la gente en las inmediaciones de la Zona Rosa y la colonia Juárez se tornó claustrofóbica, convirtiendo los festejos en auténticas trampas humanas.
La tragedia en el asfalto: Tres muertes por asfixia
En medio de los tumultos, el gozo dio paso a la desesperación. El Puesto de Mando del Sector Salud del Gobierno de la Ciudad de México y paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) confirmaron el fallecimiento de tres personas a causa de asfixia por sofocamiento.
Los primeros reportes indicaron que los cuerpos de rescate hallaron a las víctimas inconscientes en medio de la gigantesca aglomeración:
- Dos de los fallecidos fueron localizados atrapados en el cruce de las calles Hamburgo y Lancaster. A pesar de las maniobras de reanimación cardiopulmonar en el sitio, los asistentes ya no presentaban signos vitales.
- La tercera víctima, una mujer de 48 años, fue hallada desvanecida en un punto cercano bajo las mismas condiciones de opresión física por la muchedumbre.
Además de los fallecidos por asfixia, las autoridades capitalinas reportaron el deceso de una cuarta persona debido a una crisis epiléptica agravada por el entorno, elevando el saldo trágico de una noche que debió ser de pura celebración.
El debate sobre la seguridad en festejos masivos
Mientras el Gobierno de la Ciudad de México extendía sus condolencias y prometía apoyo económico a los familiares de los deudos, las redes sociales y la opinión pública encendieron las alarmas. La histórica clasificación futbolística dejó una herida abierta que reitera el peligro de las aglomeraciones masivas sin protocolos estrictos de flujo peatonal.
México continúa avanzando con paso firme en su Copa del Mundo, pero la resaca de este triunfo deja una lección dolorosa: la línea entre la euforia colectiva y la tragedia es tan delgada como el aire que faltó en Paseo de la Reforma.