Los veranos canadienses se están volviendo cada vez más abrasadores y Toronto no es la excepción. Entre 2010 y 2020, la ciudad registró un aumento sostenido de noches tropicales (más de 20 °C), y los eventos de “golpe de calor” vinculados a mortalidad no dejan de crecer. Todo apunta a que legisladores municipales de costa a costa están sopesando una medida clave: exigir que los edificios residenciales garanticen temperaturas seguras dentro de los apartamentos. A continuación te contamos por qué este debate se está calentando —y cómo podría impactarte.
El problema: departamentos convertidos en hornos
Cuando las olas de calor golpean, los apartamentos de hormigón actúan como trampas térmicas. Ventilar de noche ya no es suficiente y los ventiladores solo mueven aire caliente. El resultado: temperaturas interiores que superan los 30 °C durante horas, elevando el riesgo de deshidratación, golpes de calor e incluso muerte.
Muertes por calor al alza
Durante la “cúpula de calor” de 2021 en la Columbia Británica, se registraron al menos 619 fallecimientos relacionados con temperaturas extremas. La gran mayoría ocurrió en viviendas sin aire acondicionado. Este dato encendió las alarmas y empujó a distintas ciudades a plantear ordenanzas de cooling o “derecho a temperaturas seguras”.
Iniciativas municipales en marcha
Ayuntamientos de Vancouver, Victoria, Montreal y St. John’s ya discuten cambios a sus códigos de vivienda que incluirían:
- Límites máximos de temperatura interior (25–26 °C).
- Obligación de instalar unidades de aire acondicionado o sistemas de enfriamiento pasivo en construcciones nuevas.
- Subsidios para modernizar edificios antiguos.
Toronto ha observado de cerca estos debates. Concejalas como Shelley Carroll y Gord Perks han propuesto estudios para determinar la viabilidad de una regulación similar antes del próximo verano.
El gran dilema: ¿quién paga la cuenta?
La pregunta se repite en todas las audiencias públicas: ¿Propietarios, inquilinos o gobiernos? Adaptar un edificio multifamiliar puede costar entre $5,000 y $15,000 por unidad si se opta por bombas de calor de bajo consumo. Mientras los propietarios temen que los costos erosionen sus márgenes, los inquilinos temen aumentos de renta.
Modelos de financiamiento que se barajan
- Incentivos fiscales provinciales y federales para cubrir hasta un 30 % de la instalación.
- Préstamos verdes a bajo interés, pagaderos con los ahorros energéticos obtenidos.
- Topes a la renta: permitir incrementos solo equivalentes al ahorro en calefacción durante invierno (cuando las bombas de calor también funcionan).
- Programas “One-Time Grant” para personas mayores o con movilidad reducida.
Lo que esto significa para los latinos en Toronto
Según cifras municipales, casi el 40 % de los hogares latinos viven en edificios construidos antes de 1980, con aislamiento deficiente. Las leyes de enfriamiento podrían:
- Mejorar la salud pública al reducir hospitalizaciones por calor.
- Incrementar la factura de la renta si no se regulan los traspasos de costo.
- Abrir oportunidades laborales en instalación y mantenimiento de HVAC (aire acondicionado y calefacción), un sector con demanda creciente.
Consejos prácticos mientras llegan los cambios
Si tu edificio aún no cuenta con aire acondicionado central y la temperatura sube:
- Sella huecos y grietas para evitar que el aire caliente penetre.
- Utiliza ventanas opacas o reflectantes durante las horas pico de sol.
- Coloca un recipiente con hielo frente al ventilador para enfriar el aire de forma casera.
- Acude a los centros de enfriamiento gratuitos que la ciudad habilita en bibliotecas y centros comunitarios.
- Si eres adulto mayor o padeces enfermedades crónicas, registra tu nombre en los programas de visita a personas vulnerables de tu barrio.
¿Qué sigue?
El comité de vivienda de Toronto presentará un informe preliminar a finales de otoño. Si los concejales encuentran un mecanismo de financiamiento viable, la ciudad podría aprobar la primera ordenanza de enfriamiento obligatorio en Ontario para 2025. De ser así, los contratos de arrendamiento deberán incluir un apartado de “temperatura mínima de invierno y máxima de verano”, equilibrando así el histórico enfoque únicamente en calefacción.
En un contexto de cambio climático acelerado, garantizar que los hogares no se conviertan en hornos es tan vital como mantenerlos libres de frío. Mantente informado y participa en las consultas públicas: tu voz puede ayudar a definir un Toronto más saludable y resiliente.