Comunidad · Noticias · Trabajo

Mezquita de Regina sufre amenazas tras hacer sonar su primer adhan con altavoces

determined-crowd-raising-fists-in-urban-protest

La noticia de que una mezquita en el centro de Regina, Saskatchewan, recibió amenazas luego de comenzar a transmitir por altavoces su llamada semanal a la oración (adhan) ha reavivado el debate sobre libertad religiosa, convivencia y regulaciones de ruido en Canadá. Para la comunidad musulmana —y para cualquier minoría religiosa— el derecho a practicar públicamente su fe se entrelaza con las normas municipales y, lamentablemente, con prejuicios que aún persisten.

¿Qué ocurrió en Regina?

El Regina City Jamia Masjid instaló un altavoz en su azotea para emitir, cada viernes, el adhan que convoca a la oración comunitaria del mediodía. Tras la primera transmisión, los líderes de la mezquita denunciaron haber recibido mensajes amenazantes.

Las autoridades locales confirmaron que el templo obtuvo un permiso temporal de sonido, vigente hasta el 10 de julio de 2026. Este permiso se expidió conforme a la Regina Noise Abatement Bylaw, la ordenanza que regula niveles y horarios de ruidos públicos. Cumplido el plazo, la ciudad y la policía revisarán la solicitud para renovarla o modificarla.

El adhan: más que un simple “ruido”

Para los musulmanes, el adhan es un recordatorio espiritual que marca los cinco momentos diarios de oración. Se pronuncia tradicionalmente a viva voz desde minaretes, aunque en la diáspora muchas mezquitas recurren a altavoces de baja potencia. En Canadá, la práctica suele limitarse al interior de los templos, salvo permisos especiales para celebraciones como el Ramadán o el Eid.

Precedentes en Canadá

Varias ciudades canadienses, entre ellas Toronto, Calgary y Vancouver, han autorizado la difusión pública del adhan en franjas horarias acotadas. Durante la pandemia estos permisos se ampliaron para que los fieles pudieran seguir la oración desde casa. Algunos municipios convirtieron esos permisos excepcionales en autorizaciones permanentes, enfatizando la importancia de la diversidad religiosa.

Regulaciones vs. libertad religiosa

Como sucede con las campanas de iglesias cristianas o los shofars judíos, el adhan entra en el terreno donde los derechos religiosos se encuentran con las normativas de ruido y los valores comunitarios. Los ayuntamientos canadienses suelen ponderar tres variables:

  • Volumen máximo permitido y horarios
  • Duración de la transmisión
  • Frecuencia (diaria, semanal, ocasional)

El objetivo es equilibrar el derecho a la expresión religiosa con el bienestar acústico del vecindario. En Regina, se autorizó un solo llamado semanal de unos dos minutos, a un volumen específico inferior al tope municipal.

El trasfondo de las amenazas

Organizaciones de derechos civiles subrayan que las amenazas a la mezquita no son solo una disputa sobre decibeles, sino un reflejo de islamofobia latente. En los últimos años se han registrado incidentes similares en Edmonton, London (Ontario) y Montreal, donde templos musulmanes recibieron correos o llamadas hostiles al intentar visibilizar su práctica religiosa.

La policía de Regina investiga los mensajes recibidos y ha ofrecido apoyo de seguridad a la congregación. A su vez, líderes interreligiosos locales expresaron solidaridad, resaltando que la libertad religiosa es un pilar constitucional canadiense.

Resonancia para la comunidad latina en Toronto

Para los latinos en Toronto —una ciudad que celebra culturas de todo el mundo— este caso abre un espejo sobre cómo defendemos la inclusión. Muchos de nosotros practicamos procesiones, misas al aire libre o festivales donde la música y la fe salen a la calle; entender y respaldar derechos similares en otras comunidades refuerza el tejido multicultural del país.

¿Qué sigue?

El permiso de la mezquita continúa vigente mientras la investigación policial avanza. Las autoridades municipales prevén un proceso de consulta comunitaria antes de 2026. Si el diálogo se encauza hacia la empatía y la información, el precedente de Regina podría convertirse en un ejemplo positivo de convivencia religiosa en Canadá.

Conclusión: La controversia en Regina va más allá de un parlante en un techo; pone a prueba la capacidad de la sociedad canadiense de garantizar que todas las voces de fe, culturas y tradiciones encuentren su lugar —sin miedo— en el espacio público.