El derecho a la intimidad médica ha marcado un hito judicial sin precedentes en Canadá. Un cirujano plástico de Toronto, ampliamente conocido en redes sociales bajo el pseudónimo de “Dr. 6ix”, ha sido ordenado a pagar una suma superior a los 22 millones de dólares. La histórica sentencia se produce luego de que un juez de Ontario determinara que el médico violó de forma sistemática la privacidad de sus pacientes al instalar cámaras de vigilancia ocultas por toda su clínica.
Tras un juicio colectivo de cinco semanas que concluyó a finales de diciembre de 2025, el Tribunal Superior de Justicia de Ontario declaró al Dr. Martin Jugenburg responsable de negligencia e intrusión ilegal en la intimidad. Las investigaciones demostraron el uso no autorizado de 24 cámaras de seguridad dentro del Toronto Cosmetic Surgery Institute, clínica que operaba en el interior del emblemático hotel Royal York de Toronto entre los años 2017 y 2018.
Un cirujano influyente expuesto por la televisión
El Dr. Jugenburg no era un médico cualquiera; había consolidado una enorme popularidad digital, acumulando más de 140,000 seguidores en Instagram. Era especialmente célebre en el sector por realizar procedimientos estéticos de alta demanda como:
- Aumentos de pecho (mamoplastias).
- Levantamientos de glúteos brasileños (BBL).
- Abdominoplastias (tummy tucks).
Sin embargo, detrás del glamur de las redes sociales se ocultaba una realidad alarmante. Los hallazgos del tribunal revelaron que las cámaras estaban ubicadas de manera estratégica en zonas donde los pacientes se encontraban completamente vulnerables y con total expectativa de privacidad, incluyendo salas de consulta, salas de examen y quirófanos.
Este perturbador sistema de videovigilancia salió a la luz pública en noviembre de 2018 gracias a una investigación encubierta del programa Marketplace de la cadena CBC. Tras el escándalo, los dispositivos fueron incautados por el Colegio de Médicos y Cirujanos de Ontario (CPSO).
El dolor de las víctimas y el rechazo del juez
Durante el juicio, decenas de antiguas pacientes ofrecieron desgarradores testimonios ante el tribunal. Las afectadas describieron haber experimentado profundos sentimientos de “violación, conmoción, traición y humillación” tras enterarse de que habían sido grabadas desnudas o en situaciones médicas delicadas sin su consentimiento.
Por su parte, el juez Paul Schabas desestimó rotundamente el argumento de la defensa de Jugenburg, quien alegaba que las cámaras se habían colocado meramente como una “medida de seguridad general” para el bienestar del establecimiento. El magistrado concluyó que los testimonios del cirujano carecían de “credibilidad y fiabilidad”.
La sentencia judicial dejó claro que la clínica no hizo ningún esfuerzo por informar a los pacientes de la existencia de dichos dispositivos, sugiriendo que la videovigilancia se utilizaba exclusivamente para resolver disputas legales a favor del propio doctor.
“Cada paciente tiene una expectativa de privacidad legítima que fue completamente quebrantada. Esta violación es sumamente ofensiva y causó, de forma justificada, angustia, humillación y sufrimiento a los miembros de la demanda colectiva”, concluyó el juez Schabas.
El desglose de la multa millonaria y lo que viene ahora
La condena económica impuesta al cirujano plástico de Toronto se divide de la siguiente manera:
- 21.5 millones de dólares en concepto de daños colectivos por intrusión en la propiedad privada/intimidad.
- 1 millón de dólares por daños punitivos.
A pesar de que esta fase principal de la demanda colectiva ha llegado a su fin con un veredicto rotundo, el calvario legal del médico está lejos de terminar. De acuerdo con el bufete de abogados Howie, Sacks & Henry LLP (quienes representan al grupo de afectadas), aún quedan pendientes las evaluaciones individuales de daños relacionados con la negligencia médica y el incumplimiento del deber fiduciario. Esto significa que las pacientes afectadas aún podrán reclamar indemnizaciones adicionales en la próxima fase del proceso si demuestran haber sufrido secuelas psicológicas o daños derivados de este sistema de espionaje.