Toronto se prepara para lanzar una iniciativa pionera: abrir supermercados municipales sin fines de lucro que ofrezcan alimentos a precios más accesibles, especialmente en los vecindarios donde más se necesitan. A continuación, te contamos cómo funcionará el plan y qué impacto puede tener en tu bolsillo.
¿En qué consiste el proyecto?
El Concejo Municipal aprobó un proyecto piloto para que la ciudad administre cuatro supermercados sin fines de lucro repartidos en los distintos distritos comunitarios. La idea fue impulsada por el concejal Anthony Peruzza (Humber River–Black Creek) y secundada por Mike Colle.
Objetivo principal
Reducir el costo de la canasta básica de los hogares con menores ingresos y mejorar el acceso a alimentos frescos en las llamadas “desiertas alimentarias”, zonas donde las opciones de compra son limitadas o muy costosas.
¿Cómo se lograrán los precios bajos?
- Los supermercados operarán como cualquier tienda privada, pero sin aplicar márgenes de ganancia.
- La Ciudad eximirá a estos locales del pago de impuestos a la propiedad, cargos de desarrollo y otras tasas.
- Esa combinación permitiría vender los productos esenciales a un precio sensiblemente menor.
¿Dónde se ubicarán?
Cada uno de los cuatro supermercados se localizará en un distrito comunitario distinto, priorizando barrios con bajo ingreso promedio y con escasa presencia de supermercados tradicionales.
¿Cuánto se podría ahorrar cada familia?
Según cálculos del Daily Bread Food Bank, los márgenes de las cadenas privadas rondan el 3-5 %. Si la Ciudad elimina ese sobrecosto, una familia de cuatro personas ahorraría, en el mejor de los casos, entre 40 y 73 dólares al mes—aproximadamente de 11 a 18 dólares por persona—antes de considerar otros gastos operativos.
La organización celebra la medida, pero advierte que el ahorro por sí solo no resolverá la inseguridad alimentaria sin apoyos adicionales o subsidios directos.
Votación y próximos pasos
La iniciativa se aprobó con 21 votos a favor y 3 en contra. Incluso quienes la respaldan reconocen que hace falta un estudio de viabilidad que:
- Determine si la Ciudad puede comprar y distribuir alimentos a menor costo que el sector privado.
- Evalue si la falta de ingresos, más que la falta de tiendas, es la barrera principal en ciertos barrios.
Modelos similares en el mundo
Toronto no sería la primera. Experiencias parecidas ya funcionan en México y Turquía para contener la inflación alimentaria, y han sido propuestas en ciudades como Nueva York.
Lo que viene
En los próximos meses, el Ayuntamiento definirá la logística, los proveedores y los locales exactos. Si el piloto demuestra ser efectivo, la red de supermercados municipales podría ampliarse, aliviando el gasto semanal de miles de familias—incluyendo a la vibrante comunidad latina de Toronto.