Una reciente encuesta nacional volvió a encender el debate sobre la cultura de las propinas en Canadá. Para muchas personas —incluyendo a la creciente comunidad latina de Toronto— la costumbre de añadir un “tip” a cada cuenta se ha convertido en motivo de molestia, confusión y hasta de presión social.
¿Qué revela la nueva encuesta?
H&R Block Canadá encuestó a más de 1 000 residentes y encontró que 67 % cree que el país debería abolir por completo las propinas. Lo interesante es que casi un tercio (31 %) de los encuestados ha trabajado alguna vez en un empleo donde dependía de la gratificación.
Molestia con las terminales de pago
El 93 % dice sentirse irritado cuando la máquina les pide propina por servicios que antes no la requerían (cafeterías, tiendas de conveniencia, autoservicios, etc.). Ese sentimiento se convierte en resentimiento hacia el negocio en el 89 % de los casos.
Además, un 41 % admite haber evitado lugares donde sabe que enfrentará esa pantalla de “¿Cuánto desea dejar de propina?”
Menos culpa por negarse
La presión social también cambia: mientras que en 2025 el 57 % sentía “pena” por saltarse la propina, ahora 65 % se siente más cómodo presionando “No tip”. De hecho, dos de cada tres canadienses ya seleccionan la opción de no dejar nada.
Propinas cada vez más altas
Casi todos (89 %) opinan que los porcentajes sugeridos son excesivos, y el 79 % prefiere ingresar un monto personalizado para pagar menos que el mínimo de 18 %–25 % que suelen ofrecer las terminales.
¿A dónde va realmente ese dinero?
La mayoría no culpa al personal; al contrario, el 88 % considera que las propinas se han vuelto una excusa para que las empresas paguen salarios bajos. El 91 % quisiera que las compañías se hicieran cargo de remunerar a sus trabajadores con sueldos completos.
Otro ángulo poco mencionado es el impacto fiscal. Cuando la propina se carga con tarjeta, el dinero pasa primero por el empleador y puede aparecer en la nómina del trabajador, sujeto a impuestos, deducciones de seguro de empleo y del Plan de Pensiones de Canadá. Es decir, la propina podría llegar a manos del empleado ya “descontada”.
¿Se viene el fin de la propina?
Entre las quejas en redes sociales, las anécdotas van desde surtidores de cerveza que piden 20 % “por servirte tú mismo” hasta aeropuertos donde un agua embotellada sugiere 25 % de gratificación. Algunos usuarios proponen una solución radical: simplemente dejar de dar propina.
Sea cual sea el desenlace, el estudio muestra un mensaje claro: la mayoría de los canadienses —y muchos latinos que vivimos en Toronto— ven la propina como un sistema agotado que necesita reformarse o desaparecer.