La logística del Mundial 2026 ha dado un giro inesperado. La posibilidad de que la Selección de Irán no pise suelo estadounidense para sus compromisos de la fase de grupos es hoy una negociación abierta en los despachos de la FIFA. Ante las crecientes tensiones diplomáticas y la incertidumbre sobre las garantías de seguridad en ciudades como Los Ángeles y Seattle, la opción de trasladar toda la actividad del equipo persa a México cobra una fuerza sin precedentes.
México como “Sede de Emergencia” para el Grupo G
La propuesta, impulsada por la Federación de Fútbol de Irán (FFIRI), plantea un escenario logístico complejo pero viable. En lugar de enfrentar las restricciones de visado y el clima político adverso en Estados Unidos, Irán busca refugio en la hospitalidad mexicana, donde las relaciones diplomáticas son estables y el entorno para sus jugadores sería considerablemente más tranquilo.
Los puntos clave de la negociación:
- Seguridad Garantizada: El gobierno mexicano ha reiterado su capacidad para proteger a todas las delegaciones internacionales sin distinción política.
- Sedes Alternas: Estadios como el Estadio Akron en Guadalajara o el Estadio BBVA en Monterrey se perfilan como los candidatos naturales para albergar estos encuentros adicionales.
- Presión sobre la FIFA: El organismo rector busca evitar a toda costa un boicot o la retirada de una selección clasificada, lo que sentaría un precedente negativo para el torneo.
El impacto para la afición y el torneo
Mover los partidos de Irán a México no es solo una cuestión de seguridad, sino también un desafío para los miles de aficionados que ya adquirieron sus entradas para las sedes de California y Washington.
“Estamos evaluando todas las alternativas técnicas. El objetivo primordial es que el fútbol sea el único protagonista, lejos de las disputas geopolíticas”, mencionaron fuentes cercanas al comité organizador.
Si la FIFA ratifica este cambio en los próximos días, México pasaría de ser coanfitrión a convertirse en el gran salvador de la integridad del torneo, absorbiendo una carga operativa mayor a la planificada originalmente en el calendario de diciembre de 2025.
¿Qué pasará con los rivales de Irán?
Selecciones como Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda —compañeros de sector de Irán— están a la espera de una resolución oficial. Un cambio de sede a estas alturas implicaría ajustar planes de entrenamiento, reservas hoteleras y vuelos chárter, lo que añade una capa extra de dramatismo a la previa de la cita mundialista.
La moneda está en el aire, pero la tendencia apunta a que el Estadio Azteca y las sedes del norte de México podrían ver más acción de la esperada este verano de 2026.