Un grupo de jóvenes torontonianos está a punto de protagonizar una de las travesías en canoa más largas y ambiciosas que se recuerden: 8 000 kilómetros desde la costa de Quebec hasta la Columbia Británica, sin tomarse un solo día libre y con un objetivo solidario en mente. A continuación te contamos, con todos los detalles, cómo nació esta aventura, cuál será su ruta y qué retos tendrán que superar.
¿Quiénes son los aventureros?
Will Vyse, Nolan Aziz y Georges Kirijian se conocieron en la secundaria de Toronto y forjaron su amistad trabajando como guías de campamento en 2019. Allí descubrieron su pasión por los viajes largos en canoa y, tras la pandemia, decidieron diseñar expediciones propias.
Su primera gran experiencia, Canoe4Covid, recaudó más de 87 000 dólares para Food Banks Canada. Con esa victoria en el bolsillo, quedó claro que podían soñar en grande.
El proyecto «Canada by Canoe»
El plan maduró durante tres años y medio. La ruta fue trazada meticulosamente con mapas topográficos, relatos de otros canoeros de largo aliento y datos de deshielo para evitar quedar atrapados en hielo primaveral.
En 2024 se aliaron con la organización True North Aid para canalizar donaciones hacia comunidades remotas del norte canadiense, donde —según los jóvenes— han recibido una hospitalidad «sin igual» en expediciones anteriores.
Motivaciones principales
1. Pasión por la canoa: remar es para ellos la máxima expresión de libertad.
2. Impacto social: transformar cada kilómetro en ayuda tangible para el norte.
3. Reivindicar la historia: la canoa fue el vehículo que permitió forjar Canadá; ahora la usan para conectar de nuevo el país.
La ruta de 8 000 kilómetros
La partida tendrá lugar el 1.º de abril en Tadoussac, Quebec, cuando el hielo del fiordo de Saguenay se haya derretido lo suficiente. Desde allí navegarán lagos, ríos y realizarán portajes —tramos a pie cargando la canoa— hasta llegar a Port Edward, Columbia Británica. El recorrido tomará poco más de 200 días, es decir, más de seis meses sin pausas.
Sin días de descanso
La regla es simple: cada jornada debe haber avance. Solo una tormenta extrema podría obligarlos a detenerse. Para optimizar el tiempo:
• Comerán por turnos dentro de la canoa (uno come mientras dos reman).
• Harán pequeñas pausas asincrónicas para estirar piernas sin frenar el bote.
• Se coordinarán con contactos en tierra para recibir reaprovisionamientos móviles: si llegan antes a un punto, avisan por satélite y siguen remando hasta encontrarse con el voluntario en otro sitio más adelante.
La logística del día a día
Alimentación
El menú será espartano pero calórico: cereal con leche en polvo, tortillas con mantequilla de maní y mermelada, y cenas de arroz o pasta deshidratada. Después de 40 o 50 kilómetros remando, cualquier plato caliente sabe a gloria.
Equipo de seguridad
• Trajes secos para navegar en aguas frías y prevenir hipotermia.
• Bidones herméticos colgados en árboles para evitar visitas de osos.
• Dos sistemas de comunicación: mensajero satelital y teléfono satelital redundante.
• Purificación de agua con pastillas y filtro por gravedad; en fuentes dudosas usarán ambos métodos combinados.
Lecciones aprendidas en expediciones pasadas
Durante Canoe4Covid comprendieron que, en la naturaleza, la única constante es la incertidumbre. Por eso ahora cada tramo tiene un plan A, B y C para gestionar clima, corrientes y retrasos en los food drops.
El objetivo solidario
Más allá de romper récords personales, la travesía busca «llevar ayuda donde el camión no llega». Con True North Aid canalizarán donaciones en alimentos, suministros médicos y programas educativos para comunidades indígenas aisladas.
La llegada a la costa del Pacífico
Si todo sale según lo previsto, los tres amigos tocarán tierra en Port Edward hacia finales de octubre. Después de remar, cargar la canoa cientos de kilómetros a la espalda y atravesar seis provincias, planean celebrar con el mismo ritual que marcará cada jornada: un apretón de manos y la promesa de nunca dejar de explorar.
Lead photo by Canada by Canoe