Después de los retrasos y fallos que amargaron la apertura de las dos últimas líneas ligeras de la ciudad, Toronto está replanteándose por completo el futuro de su próximo gran proyecto: la Línea 7 (Eglinton East LRT). A continuación, explicamos a fondo qué ocurre, por qué importa y cómo podría afectarnos a quienes vivimos y nos movemos por la ciudad.
¿Qué es la Línea 7 Eglinton Este?
El plan original contempla un corredor de 18,6 km que arrancaría en la estación Kennedy y llegaría hasta el Malvern Town Centre, pasando por la Universidad de Toronto Scarborough. Tendría 27 paradas, cinco de ellas de intercambio con otras líneas, y circularía enteramente a nivel de calle, compartiendo calzada con el tráfico.
Por qué los proyectos recientes encendieron las alarmas
• Line 6 Finch West: inaugurada el 7 de diciembre, arrancó con fuertes demoras en su primer día y acumuló cientos de interrupciones en el primer mes.
• Line 5 Eglinton (tramo superficial): menos grave, pero sufrió ralentizaciones notables poco después de ponerse en marcha.
Ambos casos tienen un denominador común: los trenes circulan en superficie. Semáforos, cruces peatonales y congestión vehicular hacen casi imposible mantener frecuencias confiables. El resultado ha sido una mezcla de frustración ciudadana y costos extras para el sistema.
El giro de 180°: estudiar soluciones subterráneas
En el presupuesto municipal 2026, el Ayuntamiento añadió discretamente una instrucción a la Oficina de Expansión del Transporte para realizar un análisis de alto nivel sobre alternativas con separación de nivel (tramos semienterrados o completamente subterráneos) para la Eglinton East LRT. También se debe evaluar:
- Riesgos técnicos y operativos de cada opción
- Impacto en las aprobaciones ambientales y comunitarias ya obtenidas
- Retrasos potenciales en el cronograma si se modifica el diseño
Costos y calendario: todo vuelve a la mesa de dibujo
En 2023 se estimó que la línea costaría $4,65 mil millones y se construiría de 2027 a 2034. Ese número podría dispararse si parte del trazado pasa a túneles o viaductos exclusivos. Para colmo, el proyecto sigue sin financiación asegurada, lo que deja la puerta abierta a más demoras.
¿Qué significa esto para la comunidad latina en Toronto?
1. Conectividad al este: muchos residentes hispanohablantes viven o trabajan en Scarborough y Malvern. Un LRT rápido y confiable reduciría tiempos de viaje y crearía nuevos vínculos laborales y educativos.
2. Decisión clave entre rapidez y dinero: un trazado subterráneo costaría más, pero evitaría los mismos dolores de cabeza que ya sufrimos en Finch y Eglinton. La pregunta es si la ciudad y la provincia están dispuestas a invertir ahora para evitar problemas crónicos a largo plazo.
3. Participación comunitaria: se abrirán consultas públicas sobre las alternativas. Mantenerse informado y participar puede influir en la ubicación de estaciones, accesibilidad y plazos de obra.
Próximos pasos
La Oficina de Expansión del Transporte entregará su informe en 2026. Hasta entonces, el diseño definitivo de la Línea 7 está en el aire. Lo único claro es que la ciudad quiere evitar otro lanzamiento plagado de retrasos y cerrar la brecha de movilidad en el este de Toronto.
Toronto aprendió —a la mala— que un LRT en superficie no siempre es sinónimo de servicio ágil. La evaluación actual puede encarecer el proyecto, pero también abre la posibilidad de un sistema más confiable. Para la comunidad latina, mantenerse al tanto y exigir transparencia será clave para que esta gran inversión cumpla con las necesidades reales del corredor Eglinton Este.