El recién terminado Puente Internacional Gordie Howe —llamado a convertirse en el cruce fronterizo más grande y el puente atirantado más largo de Norteamérica— debía abrir sus carriles este año. Sin embargo, una sorpresiva declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pone en duda su inauguración y reaviva tensiones comerciales entre ambos países. A continuación, analizamos en profundidad por qué esta mega-infraestructura corre peligro y qué significaría para Toronto, Windsor, Detroit y el resto del corredor económico entre Canadá y EE. UU.
¿Qué es el Puente Internacional Gordie Howe?
Concebido en 2012 y en construcción desde julio de 2018, el proyecto une Windsor (Ontario) con Detroit (Michigan). Su presupuesto oficial ronda los $6.4 mil millones y abarca:
- Torres de 220 m —tan altas como el rascacielos TD South Tower de Toronto— que soportan un vano central de 853 m.
- Seis carriles (tres por sentido), senda peatonal y ciclovía.
- Un nuevo complejo aduanero de 53 hectáreas, el más grande en la frontera binacional.
- Conexión directa con las autopistas 401 (Canadá) e I-75 (EE. UU.), reduciendo tiempos de cruce en hasta 30 minutos.
La importancia económica para Ontario y Latino-Toronto
Más del 25 % del comercio bilateral Canadá-EE. UU. —unos $170 mil millones anuales— pasa hoy por Windsor–Detroit. Para los latinos en Toronto que trabajan en manufactura, logística o servicios vinculados al sector automotriz, la nueva vía prometía:
- Menor congestión en el Túnel Windsor y el Puente Ambassador, saturados desde hace una década.
- Cadenas de suministro más predecibles para ensambladoras de GM, Ford, Stellantis y autopartistas con sede en el GTA.
- Mayor competitividad de puertos secos y parques industriales del suroeste de Ontario.
La amenaza de Donald Trump
El lunes, Trump publicó en su red Truth Social: “No permitiré que este puente abra hasta que EE. UU. sea compensado completamente por todo lo que le hemos dado a Canadá”. Además, afirmó —erróneamente— que Canadá “posee ambos lados del puente” y que el proyecto se construyó “sin consentimiento estadounidense”.
En realidad, la obra está administrada por la Windsor-Detroit Bridge Authority (WDBA), un organismo federal canadiense, y la Michigan Department of Transportation (MDOT). El lado estadounidense se financió con bonos respaldados por Canadá, pero la soberanía y los controles de EE. UU. nunca estuvieron en duda; de hecho, el Congreso y las agencias de Homeland Security aprobaron el complejo aduanero hace años.
¿Por qué ahora?
La declaración llega en medio de un año de tensiones: aranceles al acero y aluminio, disputas sobre lácteos y madera blanda, y una caída post-pandemia del 18 % en viajes transfronterizos. Expertos interpretan la maniobra como presión política de cara a la campaña presidencial estadounidense.
Escenarios y posibles desenlaces
1. Negociaciones aceleradas. Ottawa podría ofrecer concesiones comerciales menores —p. ej. cupos agrícolas— para destrabar la apertura sin ceder en la gobernanza del puente.
2. Litigio binacional. Canadá invocaría el tratado de 2012 y las obligaciones del USMCA/T-MEC. Un arbitraje tardaría meses, afectando empresas de autopartes en Brampton, Scarborough y Etobicoke.
3. Apertura parcial. Se habilitan carriles canadienses y centro de inspección conjuntas, mientras Washington mantiene ciertas formalidades limitadas. Impacto moderado en el tráfico.
4. Escalada comercial. Trump mantiene el bloqueo; Canadá responde con contramedidas arancelarias. El Conference Board calcula pérdidas de hasta $2 mil millones mensuales.
Reacciones en Canadá
• Justin Trudeau calificó la amenaza de “infundada” y reafirmó que el proyecto “cumple todas las leyes estadounidenses”.
• Doug Ford advirtió que “cientos de miles de empleos en Ontario” dependen de la apertura.
• Cámaras de Comercio de Toronto y Windsor piden resolver el conflicto “antes de la temporada alta de exportación automotriz” (septiembre).
Lo que debes vigilar desde Toronto
• Tarifas de envío y tiempos de entrega de productos importados.
• Contrataciones y despidos temporales en plantas de ensamblaje del GTA.
• Fluctuaciones del dólar canadiense ante incertidumbre comercial.
• Posibles desvíos logísticos: Mayor uso del cruce Sarnia–Port Huron, con impacto en la 401 y la 403.
El Puente Internacional Gordie Howe representa una inversión histórica y un salvavidas para el flujo comercial en la región. La última palabra sobre su inauguración aún no está escrita, pero lo que suceda en las próximas semanas tendrá repercusiones directas en la economía de Ontario y, por ende, en la comunidad latina de Toronto. Mantente atento —el asfalto está listo, pero la política maneja la barrera.