Después de más de una década de obras, la tan esperada Línea 5 Eglinton del LRT abrió sus puertas y, pese a algunas críticas por su velocidad en superficie, ya está cambiando radicalmente la forma de cruzar Toronto de oeste a este. A continuación te contamos, con detalle, por qué este nuevo servicio supera con creces a los viejos buses del TTC y qué mejoras vienen en camino.
Un corredor de 19 km que une Mount Dennis con Kennedy
La Línea 5 recorre 19 kilómetros y cuenta con 25 estaciones y paradas. El tramo central —entre Mount Dennis y Brentcliffe— es subterráneo, mientras que al este emerge a la superficie y comparte la vía con el tráfico en Eglinton Ave.
Antes: un rompecabezas de buses y trasbordos
Hasta hace unos días, desplazarse de extremo a extremo implicaba:
- Tomar al menos dos rutas de bus diferentes.
- Hacer trasbordo en medio del tráfico de Eglinton.
- Sufrir tiempos de viaje cercanos a 1 h 51 min, según el Trip Planner del TTC.
Las demoras se debían no solo al tráfico, sino también a la cantidad limitada de puertas para abordar, la congestión al cobrar pasaje y la falta de prioridad semafórica.
Ahora: 52 minutos de punta a punta
Con el LRT operativo, el mismo recorrido tarda 52 minutos. Esa reducción de casi una hora se debe a:
- Trenes con capacidad para 260 pasajeros, lo que evita los frecuentes “bunching” de buses.
- Un túnel central que permite velocidades de 80 km/h sin interferencia vehicular.
- Abordaje por todas las puertas y pago en nivel de estación, eliminando cuellos de botella.
¿Por qué sigue siendo “lenta” en superficie?
En la sección este —Leaside a Kennedy— los trenes comparten intersecciones con autos. Cada semáforo puede restar entre 20 y 40 segundos. Sumado a la aceleración limitada para confort de los pasajeros, el promedio allí cae a unos 22 km/h, frente a los 30–35 km/h del tramo subterráneo.
La clave: prioridad semafórica y ajuste de software
El Ayuntamiento y la TTC aprendieron de los tropiezos de la Línea 6 Finch West (abierta dos meses antes):
- Se está instalando Transit Signal Priority (TSP) que dará luz verde anticipada a los trenes. La implementación completa se espera para mayo.
- Se revisará la programación de las puertas para reducir el tiempo de apertura/cierre.
- Se ajustará el sistema de comunicación tren-semáforo para disminuir demoras no planificadas.
Comparativa de velocidades
Buses antiguos: 14–16 km/h promedio en hora pico.
LRT subterráneo: 30–35 km/h promedio.
LRT en superficie (hoy): 22 km/h promedio, con margen de subir a 27–28 km/h tras la TSP.
Más allá del reloj: capacidad y comodidad
La velocidad no lo es todo. Los trenes ofrecen:
- Aire acondicionado y calefacción de piso parejos.
- Accesibilidad total a nivel de piso, sin rampas plegables.
- Espacio para bicicletas, coches de bebé y sillas de ruedas.
- Sistema de información en tiempo real y Wi-Fi en estaciones subterráneas.
Lo que viene
Además de la prioridad semafórica, se estudian:
- Abrir estaciones adicionales como “Science Centre West” para mejorar la cobertura.
- Incrementar la frecuencia punta a cada 4 minutos conforme lleguen más vehículos.
- Integrar buses locales como alimentadores, reduciendo tiempos de espera en barrios aledaños.
¿Vale la pena dejar el bus y subirse al LRT? Con casi una hora de ahorro, mayor capacidad y un viaje mucho más cómodo, la respuesta es un rotundo sí. Y lo mejor: las mejoras que llegarán en los próximos meses prometen que la Línea 5 sea todavía más rápida y fiable para los latinos —y para todos los torontonianos— que se mueven a diario por Eglinton.