El nuevo puente que llevará los trenes de la Ontario Line sobre el río Don acaba de completar una maniobra histórica. A pesar de los inevitables dolores de tráfico, este paso marca un antes y un después para el transporte público de Toronto y, por ende, para la gran comunidad latina que se mueve a diario por la ciudad.
Fin de semana de cierres para un futuro más rápido
Entre las 11 p.m. del viernes 30 de enero y las 5 a.m. del lunes 2 de febrero, los conductores tuvieron que armarse de paciencia: ambos sentidos de la Don Valley Parkway (DVP) y partes de la Gardiner Expressway quedaron clausurados. ¿La razón? Permitir la instalación de la sección oriental del Lower Don Bridge, la pieza clave que conectará las dos riberas del río y cruzará las concurridas vías rápidas.
Cómo se colocó la primera mitad del puente
La estructura –un arco de acero de gran envergadura– fue desplazada cuidadosamente de oeste a este y colocada en su posición final. La operación requirió equipos de deslizamiento de alta precisión para evitar daños tanto al puente como a la infraestructura existente. La sección occidental se montará en una fase posterior, completando el esqueleto que sostendrá las vías dobles de la Ontario Line.
Diseño y arquitectura que darán que hablar
Anunciado en 2021 y con obras iniciadas en 2024, el puente destaca por su soporte arqueado y por la futura iluminación arquitectónica nocturna, que promete convertirlo en un nuevo ícono del skyline torontoniano. Además de su función práctica, ofrecerá vistas panorámicas del valle y del centro de la ciudad, un plus para los usuarios del sistema.
La Ontario Line: un cambio de juego para Toronto
Cuando la línea de 15,6 km esté lista, conectará 15 estaciones desde la nueva Line 5 Eglinton en el norte hasta Exhibition Place en el sur. Se espera que alivie la saturación de la Línea 1 y reduzca significativamente los tiempos de viaje, beneficiando a miles de residentes, entre ellos una creciente población latina que vive y trabaja en distintos puntos de la ciudad.
El avance del fin de semana demuestra que, aunque los inconvenientes temporales son inevitables, el resultado será una red de transporte más eficiente, moderna y atractiva para todos los torontonianos.