Si vives en Toronto y eres amante de la buena pizza —sobre todo de aquellas recetas atrevidas que combinan sabores inesperados— seguro has escuchado hablar de Big Trouble Pizza. Tras ocho años de aventuras culinarias, este icónico local ubicado en la cada vez más popular Geary Avenue servirá su última rebanada el sábado 31 de enero de 2026. A continuación repasamos su historia, sus creaciones más famosas y lo que podría venir después para sus fundadores.
Un comienzo en pleno corazón de Chinatown
Big Trouble nació en 2018 de la mano de los socios Mikey Pamaputera y Eddie Chan. Abrieron su primera cocina en Chinatown con la idea de romper los moldes de la pizza tradicional. Desde el primer día lograron algo poco común: que foodies, vecinos y críticos coincidieran en que allí se servía una de las experiencias más originales de la ciudad.
Sabores que rompieron esquemas
Mientras la mayoría de pizzerías de Toronto apuestan por clásicos como pepperoni, margherita o la cada vez más de moda “vodka slice”, Big Trouble se convirtió en laboratorio de sabores. Su creación estrella, la Butter Jam Jam, mezcla una base de mozzarella con buttercream, mermelada de frambuesa y reducción de balsámico. El contraste dulce-salado generó tanta curiosidad que el local empezó a recibir filas constantes de clientes dispuestos a probarla.
Otras recetas, como la Kung Funghi —con hongos salteados, aceite de ajo y un toque de soya—, consolidaron su fama de rebeldes gastronómicos. Para muchos latinos recién llegados estas combinaciones funcionaban como un puente perfecto entre sabores familiares (el toque dulce de las mermeladas o la umami de los hongos) y la pizza neoyorquina que domina la escena local.
Del cierre por pandemia a la reinvención en Geary Avenue
La pandemia de Covid-19 obligó a cerrar el primer local en Chinatown. Sin embargo, lejos de rendirse, el equipo aprovechó la pausa para refinar su masa de fermentación lenta y negociar nuevos espacios. Pasaron por una residencia temporal en el Annex Hotel hasta que, en 2023, encontraron hogar definitivo en el 191 de Geary Ave., una calle industrial que hoy vive una explosión de bares, galerías y fábricas creativas.
Ese traslado coincidió con una renovación completa de la carta y con una apuesta fuerte por ingredientes locales: quesos artesanales de Ontario, vegetales de temporada de pequeñas granjas y una línea propia de salsas picantes que enamoró a la comunidad latina.
¿Por qué cierra Big Trouble?
El equipo no ha dado detalles concretos, pero varias pistas apuntan a la presión combinada de alquileres elevados, costos de insumos y la fatiga operativa que deja casi una década de trabajo sin parar. El negocio de la pizza en Toronto es altamente competitivo; basta ver colas diarias en lugares como Badiali o Maker Pizza para entender que innovar no siempre garantiza estabilidad financiera.
Además, Geary Avenue está viviendo un fenómeno de gentrificación exprés: lo que hace tres años era un corredor de bodegas baratas hoy se ha transformado en polo gastronómico de alto perfil, con rentas que suben cada ciclo de renovación de contrato.
Un nuevo proyecto en el horizonte
En su comunicado de despedida, los fundadores adelantan que ya trabajan en una iniciativa “que nos entusiasma y apasiona”. No revelan si se trata de otro restaurante, un concepto de ghost kitchen o quizá una línea de productos embotellados (muchos sospechan de sus salsas y mermeladas artesanales). Lo cierto es que su reputación y la comunidad que construyeron —incluyendo un nutrido grupo de seguidores latinos— serán un impulso importante para lo que venga.
Cómo despedirse (y tal vez inspirarse)
• Último servicio: sábado 31 de enero de 2026, hasta agotar existencias.
• Dirección: 191 Geary Ave.
• Consejo: llega temprano; las colas han sido habituales desde el anuncio.
Si logras quedarte con una rebanada de Butter Jam Jam, considérala un pedazo de historia culinaria de Toronto. Y, quién sabe, podría servirte de inspiración para experimentar en casa: a veces el futuro de la pizza —y de cualquier proyecto— nace justamente del atrevimiento por mezclar sabores que nadie se imagina.