El paisaje urbano de Toronto podría cambiar drásticamente si prospera la propuesta de Rogers Communications y Osmington Gerofsky Development Corp. para transformar varias casas abandonadas en el cruce de Huntley St. e Isabella St. en dos enormes torres residenciales. A continuación te contamos los detalles clave.
¿Qué propone Rogers y su socio desarrollador?
El plan, formalizado en una solicitud de desarrollo presentada en diciembre, contempla la demolición de nueve casas de 2 y 3 pisos —cuatro de ellas inscritas en el Registro de Patrimonio de la ciudad— para levantar dos rascacielos de 60 y 56 pisos.
Las torres, diseñadas por Diamond Schmitt Architects, incluirían 1,362 unidades residenciales, de las cuales 33 serían viviendas de reemplazo para inquilinos actuales afectados por la demolición.
Dimensiones que marcarán el skyline
Con alturas de 198.1 m y 186.5 m, estos edificios se posicionarían entre los más altos de la zona de Bloor y Jarvis, eclipsando incluso la sede principal de Rogers ubicada justo al lado.
Patrimonio y conservación
Las fachadas y ciertos elementos estructurales de las casas históricas en 122-124 Isabella y 30-40 Huntley se conservarán e integrarán en la base del nuevo complejo, creando un diálogo entre la arquitectura victoriana y la nueva densidad vertical.
Impacto en la vivienda
Además de incrementar notablemente la oferta residencial a pasos de la línea 2 del metro, las unidades previstas serían alquileres a precio de mercado. La iniciativa mantiene las 33 unidades de renta actuales, aunque sin compromisos de asequibilidad adicionales.
Controversias y reclamos vecinales
La decisión llega tras años de quejas por la prolongada vacancia de las propiedades. En 2024, residentes y activistas impulsaron una petición para que la ciudad expropiara las casas y las destinara a vivienda asequible. Pese a la presión, Rogers optó por seguir adelante con su propio proyecto.
Próximos pasos
La propuesta está sujeta a revisión municipal, audiencias públicas y posibles ajustes de diseño. Si se aprueba, el área pasará de ser un conjunto de casas abandonadas a un nuevo hito residencial que cambiará la silueta de Toronto y añadirá más de mil hogares a uno de los barrios más transitados de la ciudad.