El Gardiner Museum, la casa de la cerámica en Canadá, acaba de reabrir sus puertas tras una renovación de 15,5 millones de dólares que ha transformado por completo su planta baja y ha ampliado su capacidad para exhibir piezas audaces y contemporáneas. Tanto si eres amante del arte como si solo buscas un plan diferente en la ciudad, este museo ofrece experiencias únicas que celebran la arcilla desde perspectivas culturales, históricas y tecnológicas. A continuación encontrarás siete actividades que no te puedes perder en tu próxima visita.
1. Maravíllate con una escultura hecha de pipas de arcilla
Antes de entrar a las galerías, te recibe una instalación de la artista Nadia Myre, miembro de la Primera Nación Kitigan Zibi Anishinabeg. La obra combina tallos de pipas de arcilla encontrados en el río Támesis con piezas cerámicas que forman un tapiz de cuentas inspirado en los colores del Escudo Canadiense. La pieza funciona como una bienvenida que subraya la profunda relación entre la cerámica y la memoria cultural.
2. Viaja a través del tiempo y las culturas
Las nuevas Collection Galleries son luminosas y están diseñadas para exhibir desde objetos renacentistas italianos hasta creaciones contemporáneas canadienses. Aquí podrás contemplar un gigantesco tarro farmacéutico del siglo XVI o una maleta cerámica que imita el cuero a la perfección. La mezcla de piezas revela cómo la arcilla ha acompañado a la humanidad en rituales, comercio y vida diaria durante milenios.
No olvides buscar obras de artistas locales consagrados como Kent Monkman, Shary Boyle y Sami Tsang, cuyas narrativas reinterpretan la historia y la identidad canadiense con humor, crítica y ternura.
3. Sumérgete en la nueva galería indígena
En el corazón de la planta baja se levanta “Indigenous Immemorial: Ceramics of the Great Lakes Region”, la primera galería permanente de cerámica indígena del Gardiner. Diseñada por el arquitecto oneida Chris Cornelius, la estructura de madera y malla de cobre envuelve al visitante en un espacio circular que evoca una cabaña comunal. Allí se exhiben pertenencias ancestrales y obras contemporáneas creadas en los territorios donde hoy se asienta Toronto, reafirmando el compromiso del museo con la autodeterminación y la expresión cultural de los pueblos originarios.
4. Descubre el glamour de Jeannot Blackburn
Aunque pequeña en tamaño, la muestra dedicada al artista quebequense Jeannot Blackburn es tan intensa como su vida truncada por el SIDA. Sus figuras heroicas y villanas están cubiertas de brillo, pintura reflectante e incluso cuchillas, testimonio de una estética que mezcla lo kitsch con la crítica social. Esta sala reivindica a Blackburn como un talento canadiense que merece un lugar central en la historia del arte del país.
5. Piérdete en un mundo inmersivo
En el tercer piso, “Linda Rotua Sormin: Uncertain Ground” combina arcilla, escultura, video, acuarela recortada a mano y fabricación digital para construir un entorno multisensorial. Gallos, tigres, dragones y textos sagrados se entrelazan en una narrativa que conecta saberes ancestrales con urgencias contemporáneas. Los colores explosivos y las estructuras cerámicas monumentales convierten la sala en una experiencia que hay que vivir en persona.
6. Pon tus manos en la arcilla
Si la inspiración te llama, el Gardiner ofrece cursos de varias semanas y talleres de dos horas donde podrás crear tu propia pieza de cerámica. La demanda es alta, pero el museo ha ampliado horarios y ha implementado un nuevo sistema de reserva para facilitar el acceso. Además, los domingos de 11 a.m. a 3 p.m. las familias pueden disfrutar de actividades gratuitas para niños en el nuevo Makerspace, incluidas con la entrada.
7. Llévate un recuerdo hecho a mano
Ninguna visita termina sin pasar por la tienda del museo, repleta de tazas, cuencos y objetos decorativos elaborados por artistas locales. Es el lugar perfecto para comprar un regalo con historia —o para ampliar tu propia colección— y, de paso, apoyar la producción artesanal canadiense.
Estos siete planes son solo una introducción a todo lo que ofrece el Gardiner Museum. Si crees que vas a regresar más de una vez (y es muy probable), considera adquirir el pase anual de 30 dólares; se amortiza en menos de dos visitas. ¡Nos vemos entre arcillas!