Antes de que las apps de reparto pusieran la pizza estilo Chicago a un clic de distancia, un empresario italo-canadiense cambió para siempre la manera de comer fuera de casa en Ontario. Esta es la historia completa de Frank Vetere y de la cadena que llevó su nombre, un emblema para generaciones de latinos y torontonianos por igual.
Orígenes humildes y ascenso meteórico
Nacido en Toronto en 1927, hijo de inmigrantes italianos, Frank Vetere comenzó como mail boy en la firma textil Tip Top Tailors. Su ética y disciplina le permitieron ascender rápidamente a contable y, pocos años después, a vicepresidente. Allí conoció a su futura esposa, Mildred, y descubrió que la ambición bien canalizada podía abrir cualquier puerta.
El salto al negocio de la restauración
Tras dejar el mundo textil, Vetere se introdujo en la industria alimentaria llevando a Canadá algunas franquicias de la hamburguesería Red Barn. Esa experiencia le sirvió para después colaborar con Foodex Inc., matriz de marcas como Honey Dew y los hipódromos Bowie & Freehold, además de introducir el popular —hoy extinto— Ponderosa Steakhouse en el país.
1972: Nace Frank Vetere’s Pizzeria
Con décadas de conocimiento acumulado, Vetere inauguró en 1972 su primer local homónimo. Su apuesta: pizza profunda estilo Chicago con abundante queso y toppings, autodenominada “la mejor pizza que hayas probado”. Registró incluso la marca “Deep Dish Pizza” para proteger su producto estrella.
Una experiencia pensada al detalle
Los restaurantes se reconocían por sus contraventanas rojas y verdes y por dibujos caricaturescos que adornaban el salón. Aunque la pizza era el imán principal, el menú incluía pastas, sándwiches italianos, hamburguesas y una barra de ensaladas “todo lo que puedas comer”.
El ambiente familiar se completaba con máquinas arcade como Pac-Man y Asteroids, dispensadores de chicles y jarras de cerveza de 2 dólares para los adultos. Muchos clientes aún recuerdan los famosos “super steins” de vidrio que el local regalaba con la cena.
Expansión y objetos de culto
En su apogeo la cadena llegó a tener más de 40 sucursales —22 solo en Toronto—, convirtiéndose en punto de reunión de familias, after-school y primeras citas. Los vasos y jarras con el logo aún aparecen de vez en cuando en tiendas de segunda mano o subastas en línea, prueba tangible del cariño que la marca sigue despertando.
La recesión de 1982 y la venta a Pizza Hut
El auge no fue eterno. La crisis económica de 1982 golpeó con fuerza al sector y Foodex Inc., propietaria de Frank Vetere’s, se vio obligada a vender la mayoría de las sucursales a Pizza Hut. Muchos locales cambiaron rótulos casi de la noche a la mañana, marcando el fin de una era dorada para los fanáticos de la pizza profunda “made in Ontario”.
Últimos años y legado
Ya retirado, Vetere volcó su energía en la Horsemen’s Association, donde luchó por mejores beneficios y vivienda digna para jockeys. Aunque se alejó de las cocinas, su influencia perduró en cada apertura de pizzería que adoptaba el estilo deep-dish como estándar de calidad.
Adiós a un pionero
Frank Vetere falleció en paz el 25 de abril de 2023, con 96 años. Su hija Linda lo describió como un hombre de voz fuerte, siempre con su Cadillac negro, zapatos blancos y un puro en mano, imponente pero entrañable. “Pudo con todo y nunca nos falló”, recordó en una emotiva carta. Más allá de la nostalgia, su mayor logro fue demostrar que la pasión, la familia y un buen trozo de pizza pueden dejar huella en toda una provincia… y en el paladar de varias generaciones.