La nueva campaña publicitaria del gobierno de Ontario ha sacudido las redes y las mesas de café en Toronto. El primer ministro Doug Ford destinó 75 millones de dólares de los contribuyentes a un anuncio televisivo que se emitirá únicamente en Estados Unidos con la intención de frenar los aranceles norteamericanos. Mientras la provincia lidia con presiones económicas, muchos residentes—incluidos los latinos que llamamos Toronto hogar—se preguntan si esta inversión es la mejor ruta para proteger el empleo local.
La apuesta de Ford: un comercial “made in Ontario” para el público estadounidense
El spot, de un minuto de duración, recurre a un discurso de 1987 del expresidente Ronald Reagan para subrayar la conveniencia de mantener abierto el comercio con Canadá. Al colocar la voz de un ícono del conservadurismo estadounidense, el gobierno provincial pretende convencer a ciudadanos y legisladores del partido Republicano—la base que respalda las políticas arancelarias de Donald Trump—de que los impuestos al acero y otros productos canadienses son contraproducentes.
El anuncio se transmitirá en cadenas nacionales de Estados Unidos durante horarios de gran audiencia. El objetivo declarado: “usar todas las herramientas” para presionar a Washington y proteger los empleos ontarianos.
Un precio que duele: 75 millones de dólares públicos
Lo que más ha enfurecido a los votantes no es la estrategia de comunicación, sino el precio. Financiar la compra de espacios publicitarios en cadenas como CNN, Fox News y ESPN costará a la provincia 75 millones de dólares—fondos que salen directamente de los impuestos recolectados en Ontario.
Las redes sociales estallan
Desde el momento en que Ford publicó el video en X (antes Twitter), las reacciones han sido mayoritariamente negativas:
“Comprar canadiense… ¿y pagas 75 millones a canales estadounidenses?” —@the_ref14
“¿O sea que acabas de darles más dinero a los americanos?” —@cvan2023
“Hablar es barato, ¡pero esta producción no lo fue!” —@JoeWillowick
Comentarios como “despilfarro” y “tirar el dinero” abundan, subrayando la ironía de usar recursos provinciales para enriquecer a los mismos medios estadounidenses mientras se denuncia el impacto de sus aranceles.
¿Estrategia brillante o tiro por la culata?
Queda por ver si el anuncio logrará persuadir al electorado y a los legisladores estadounidenses. Los críticos señalan que, aun si funciona, Ford necesitará justificar ante los votantes canadienses por qué invirtió millones fuera del país durante tiempos de ajuste presupuestario. Para los defensores, es una jugada necesaria: si consigue aliviar los aranceles, el retorno en empleos y exportaciones superaría el gasto inicial.
Mientras tanto, el debate continúa: ¿es esta la mejor manera de proteger la economía ontariana o simplemente un costoso experimento de relaciones públicas? La respuesta, como siempre, dependerá de los resultados y de la percepción de unos contribuyentes cada vez más vigilantes.