La inflación en Canadá lleva varios años encareciendo la canasta básica y, con ella, los costos de operación de los restaurantes. En Toronto, una ciudad con una comunidad latina vibrante y cientos de pequeños negocios familiares, la situación ha llegado a un punto crítico: muchos establecimientos ya no pueden absorber los incrementos en carne, pollo, lácteos, renta y energía, y se han visto obligados a trasladar parte de esa carga al cliente. A continuación te contamos, caso por caso, cómo y por qué se han tomado estas decisiones y qué podemos esperar a futuro.
El impacto real de la inflación en la restauración
Según cifras de Statistics Canada, el índice de precios de los alimentos fuera del hogar subió más de 20 % desde 2022. A nivel de proveedores, el alza es aún mayor: pollo y aceite han aumentado cerca de 50 %, la carne de res AAA —la más usada para sándwiches premium— casi se duplicó, y el queso para pizza ya cuesta un 30 % más. Para un restaurante con márgenes tradicionales de 5 %-10 %, estos porcentajes son insostenibles si los precios de venta permanecen congelados.
Tokyo Hot Fried Chicken: accesibilidad vs. supervivencia
Jordan Harasinski Gillis abrió su local con la misión de ofrecer pollo frito de alta calidad a precios “que no hicieran parpadear a nadie”. Sin embargo, en los últimos dos años el costo de sus insumos subió casi 50 %, después de haber sufrido un salto de 100 % en 2022. Ante la disyuntiva de cerrar o ajustar, optó por subir 10 % los platillos más costosos. El incremento le da un colchón para reducir la jornada a seis días, cuidar la salud del equipo y mantener la receta intacta.
Mark’s Pizza: del “slice” popular al punto de equilibrio
En Scarborough, Mark Alousis llevaba cinco años sin tocar sus precios. El detonante fue el pepperoni: un paquete pasó de 216 a 264 dólares en cuestión de meses. Con la mano de obra y la renta también al alza, el negocio pasó de tener utilidad a apenas salir tablas. Mark aplicó un ajuste promedio del 10 % (alrededor de 1 dólar por rebanada). ¿La reacción de los clientes? Mixta, pero comprensiva: “Sabían que era eso o desaparecer”, comenta.
BEAR Steak Sandwiches: carne AAA para todos… dentro de lo posible
Ricardo Barrientos y Aki Erenberg abrieron su local en Little Italy prometiendo un steak rápido y de calidad para el público masivo. La carne de res AAA, su insumo estelar, ya cuesta casi 50 % más que en 2023. Tras dos años manteniendo precios, elevaron su sándwich clásico de 18 a 20 dólares. Continúan vendiendo, pero ahora con capacidad de financiar la expansión a una segunda sucursal sin comprometer la calidad.
¿Por qué un aumento “solo” del 10 %?
Muchos clientes se preguntan por qué el ajuste no es proporcional al alza de insumos. La razón es estratégica: un incremento completo del 40 o 50 % provocaría una caída en la demanda que terminaría por hundir el negocio. El 10 % funciona como un amortiguador: mejora flujo de caja, evita endeudamiento excesivo y compra tiempo para renegociar contratos con proveedores o diversificar el menú.
No son solo los independientes: grandes cadenas también ceden
La presión inflacionaria no discrimina. Incluso gigantes como Tim Hortons subieron recientemente el precio del café, algo que no ocurría desde hace tres años. Cuando una cadena con poder de compra global se ve obligada a aumentar, es una señal clara de que los costos se han disparado en toda la cadena alimentaria.
Mirando hacia adelante: ¿retrocederán los precios?
Volver a niveles de 2019 parece improbable a corto plazo. El sector afronta escasez de mano de obra, combustible caro, conflictos geopolíticos que encarecen granos y café, y cláusulas de arrendamiento indexadas a la inflación. Para los comensales, la mejor estrategia es informarse y apoyar a los proyectos que siguen apostando por la calidad y la transparencia en sus procesos.
En palabras de un restaurantero: “Es como preguntarse si los Leafs ganarán la Stanley Cup. Hay que mantener la esperanza, pero por ahora toca adaptarse”. Mientras tanto, cada vez que visites tu taquería, pizzería o puesto de pollo frito favorito, recuerda que ese pequeño incremento puede ser la diferencia entre un barrio lleno de sabor y otro plagado de locales vacíos.