El cierre definitivo de la línea Scarborough RT dejó a muchos nostálgicos, pero no todas sus piezas quedaron en el olvido. Uno de los elementos más queridos, el puente peatonal acristalado con diseño retro-futurista, fue rescatado y pronto volverá a formar parte del paisaje urbano de Toronto.
Un puente que marcó época
Instalado en la década de 1980, el puente cubierto conectaba la estación Scarborough Centre con los centros comerciales y oficinas del entorno. Su estructura tubular de acero y vidrio evocaba la estética futurista tan popular en aquellos años, convirtiéndose en un símbolo reconocible para quienes viajaban a diario por la Línea 3.
Demolición… y rescate silencioso
Cuando la Scarborough RT cerró en 2023 para dar paso a la Scarborough Subway Extension (SSE), se daba por sentado que el puente terminaría en un depósito de chatarra. Sin embargo, Metrolinx reveló que la estructura fue cuidadosamente desmontada y almacenada. Gracias a una alianza con Scarborough Spots y el Toronto Zoo, las secciones principales se conservaron intactas.
¿Cuál será su nuevo hogar?
Metrolinx no ha divulgado los detalles finales, pero todo apunta a que el puente se reinstalará dentro de las instalaciones del Toronto Zoo. Allí se estudia utilizar los módulos acristalados para conectar pabellones o crear un mirador protegido, manteniendo el diseño original que tantos recuerdos despierta.
El legado de la Scarborough RT se mantiene vivo
El puente no es el único vestigio rescatado. Varios trenes ICTS del antiguo sistema ya operan en el Detroit People Mover, demostrando que la tecnología y la historia del RT siguen encontrando usos innovadores más allá de Toronto.
Lo que viene
Si todo avanza según lo previsto, los visitantes podrán volver a caminar por el famoso corredor antes de que finalice el próximo año. Será una oportunidad perfecta para revivir la nostalgia ochentera y, al mismo tiempo, descubrir cómo los elementos patrimoniales pueden adaptarse a los nuevos tiempos.
En un momento en que la ciudad crece y se moderniza, la recuperación de este puente retro-futurista recuerda que el progreso y la memoria pueden —y deben— coexistir.