Si has celebrado un cumpleaños, una graduación o simplemente un antojo nocturno en Ontario, es muy probable que hayas pasado por las puertas rojas de Mandarin. Este artículo repasa, paso a paso, cómo un pequeño restaurante se transformó en el buffet chino-canadiense más emblemático de la provincia, un lugar que hoy forma parte del ritual gastronómico de muchas familias latinas en Toronto.
Raíces y primeros años (1979-1986)
La historia comienza en 1979, cuando James Chiu, su hermano George, la esposa de George, Diana, y el socio de James, K.C. Chang, llegaron a Ontario con experiencia previa en la industria de restaurantes de Montreal y Nueva York. Al enterarse de que un pequeño local en Brampton llamado Mandarin estaba en venta, decidieron arriesgarse y comprarlo.
El concepto original era un restaurante à la carte con servicio para llevar y reparto a domicilio. Sin embargo, la popularidad creció con tanta rapidez que en 1986 el local se amplió a 9 000 pies cuadrados y cambió radicalmente su modelo hacia el buffet libre que conocemos hoy.
La ola de expansión (1988-década de 1990)
En 1988 se abrió la primera sucursal en Mississauga. Varios empleados clave del local original asumieron roles de copropietarios, lo que sentó las bases de una cultura de crecimiento interno. Durante los años siguientes, Mandarin se expandió por toda la provincia, hasta convertirse en un nombre infaltable en las reuniones familiares.
Innovaciones gastronómicas
Para mantener el interés del público, la marca introdujo nuevas estaciones y promociones:
- 1993 – Estación de parrilla: carnes y vegetales sazonados preparados al momento.
- 2003 – Barra de sushi: una jugada clave para atraer a un público más joven y diverso.
- 2013 – Expansión del buffet: sashimi sin límite, algodón de azúcar y yogurt helado autoservicio.
Compromiso con la comunidad
El éxito no se limitó a lo culinario. En 2004 se creó la Mandarin Charitable Foundation, que ha recaudado más de 4 millones de dólares para causas locales. Un ejemplo emblemático fue el donativo de 1 millón de dólares al Schulich Heart Centre del Hospital Sunnybrook y el patrocinio de los pandas gigantes del Zoológico de Toronto.
Además, desde 1996 la cadena celebra el Día de Canadá ofreciendo buffets gratuitos; más de 130 000 comensales han disfrutado de la iniciativa.
La sede corporativa
En 2002 la empresa inauguró su cuartel general de 62 000 pies cuadrados en Brampton, que incluye un restaurante insignia con cascadas, acuarios y capacidad para 800 personas. Este espacio simboliza la visión ambiciosa de la marca: fusiones de escala, espectáculo y hospitalidad.
Premios y celebraciones
Fiel a su espíritu festivo, Mandarin premió a sus clientes con viajes internacionales: 20 ganadores a China (1999), 25 a China (2004), 30 y 35 ganadores a Japón (2009 y 2014), y 40 ganadores a China en 2019 por su 40.º aniversario.
Desafíos recientes: la pandemia
El 16 de marzo de 2020, Mandarin suspendió el servicio en salón en sus 29 locales debido a la COVID-19, manteniendo solo la venta para llevar. El modelo de buffet parecía incompatible con el distanciamiento físico, pero la cadena adaptó protocolos estrictos y reabrió gradualmente en julio de 2021.
Mandarin hoy
Actualmente, Mandarin opera más de 30 restaurantes en Ontario. Cada local ofrece entre 12 000 y 15 000 pies cuadrados, con espacio para 300-500 comensales y alrededor de 100 empleados, lo que se traduce en más de 3 000 puestos de trabajo en la provincia.
El buffet promedio despliega 45 metros de mesas repletas de sopas, ensaladas y clásicos chino-canadienses como pollo General Tao, camarones empanizados y fideos de Shanghái, además de postres populares como pay de crema de chocolate, helados y waffles “hazlo tú mismo”.
Reflexión final
Más allá de los números, Mandarin se ha convertido en un punto de encuentro intercultural donde la comunidad latina en Toronto celebra logros, se reencuentra con la familia y, sobre todo, disfruta de la mezcla de sabores que definen la experiencia gastronómica canadiense. Con resiliencia y una mentalidad de servicio, la cadena ha consolidado un legado que trasciende generaciones.