En la siempre cambiante escena urbana de Toronto, un nuevo proyecto inmobiliario promete no solo más apartamentos, sino también la posible instalación de una escultura tan inusual como entrañable: un elefante con la trompa vendada, de pie dentro de una bañera. A continuación te contamos por qué esta idea –que parece sacada de un sueño surrealista– podría convertirse en realidad y qué significa para la vida cultural de la ciudad.
Toronto ya no es la “ciudad aburrida”
Hace décadas se decía que Toronto era reservada y poco divertida, pero la explosión de iniciativas artísticas y culturales ha demostrado lo contrario. Las políticas municipales que exigen porcentaje de arte público y cargos por beneficios comunitarios obligan a los desarrolladores a incorporar piezas artísticas en sus proyectos, añadiendo un toque de creatividad a los rascacielos de vidrio que dominan el paisaje.
El proyecto en 135 St. Clair Ave. W.
La oficina gubernamental situada en la esquina sureste de Avenue Rd. y St. Clair será reemplazada por una torre de 49 pisos destinada al alquiler. La propuesta, firmada por Fitzrovia y Hariri Pontarini Architects, está a punto de recibir luz verde en el Concejo Municipal pese a la resistencia organizada de algunos vecinos.
Arte “lúdico e interactivo”
Los planos muestran, en la base del edificio, un espacio público con una figura que acapara todas las miradas: un elefante lastimado dentro de una bañera. Aunque los documentos aclaran que el diseño definitivo aún no está cerrado, la silueta aparece con suficiente detalle como para pensar que la intención es seria.
Detrás del concepto: ¿por qué un elefante?
El diseño paisajístico corre a cargo de CCxA, el mismo estudio responsable de la famosa fuente de perros en Berczy Park y del próximo parque temático de gatos en King West. Su sello es claro: piezas accesibles, juguetonas y, sobre todo, memorables. En este caso, la idea mezcla ternura y humor: un animal majestuoso, herido pero en proceso de “bañarse” o sanar, que invita a la interacción y despierta curiosidad.
No sería el primer animal vendado de la ciudad
Toronto ya cuenta con Primrose, una estatua de un burrito con yesos en las patas delanteras situada en Bay St. y St Mary St. Creada por la artista canadiense Myfanwy MacLeod, la obra rinde homenaje a un burrito real nacido prematuramente en Shropshire, Inglaterra, que necesitó férulas rosadas para enderezar sus huesos.
La presencia de Primrose demuestra que el público local no rehúye piezas que mezclan vulnerabilidad y simpatía. De aprobarse el nuevo elefante, ambos animales vendados podrían formar un curioso “club de apoyo” a solo unos kilómetros de distancia.
¿Qué sigue?
Si el Concejo Municipal aprueba el proyecto este mes, la construcción avanzará y el diseño definitivo de la escultura quedará en manos de los artistas y desarrolladores. Sea cual sea el resultado, parece claro que Toronto continuará apostando por el arte público sorprendente, reforzando su reputación de ciudad abierta a lo inesperado.
Conclusión: Entre rascacielos y alquileres altos, estos toques de fantasía recuerdan que la gran urbe también puede –y debe– reservar espacios para la imaginación. Así que, Toronto, ¡sigue siendo extraña!