La comunidad latina de Toronto también se conmovió con la historia de Cheddar, el simpático gato naranja que vivía bajo el abandonado Planetario McLaughlin. Tras años de verlo merodear entre los muros del edificio —que pronto será demolido— un grupo de residentes, junto con la organización local New Cat City, logró finalmente ponerlo a salvo. A continuación, repasamos a fondo cómo se gestó este rescate, qué implica cuidar a un gato feral de avanzada edad y qué pasará con el icónico inmueble.
La historia de Cheddar
Cheddar apareció hace más de una década en los alrededores de 90 Queen’s Park Crescent. Con el tiempo, el antiguo planetario —cerrado desde 1995— se convirtió en su guarida. Vecinos conscientes de su presencia comenzaron a dejarle comida, agua y mantas. Aunque aceptaba golosinas e incluso algún que otro cariño, mantenía la típica distancia de un gato feral adulto: acercarse lo justo y desaparecer si veía algo sospechoso.
Un refugio improvisado en un monumento abandonado
El Planetario McLaughlin es un ejemplo de arquitectura modernista que alguna vez albergó proyecciones astronómicas para toda la ciudad. Sin embargo, al clausurarse quedó sin uso y se fue deteriorando. Para Cheddar, sus cimientos elevados eran un refugio ideal: secos en invierno, frescos en verano y alejados de la actividad humana.
El desafiante operativo de rescate
Preparar la captura de un gato feral adulto requiere planificación. New Cat City trabajó junto con una de las “alimentadoras de confianza” —la única persona que Cheddar permitía acercarse con relativa calma—. Se diseñó una trampa humanitaria que combina alimento aromático y un sistema de puerta automática. El 22 de agosto, tras varios intentos previos de otras organizaciones, la puerta se cerró y Cheddar quedó, por fin, bajo resguardo.
Inmediatamente se trasladó a una clínica veterinaria para:
- Análisis de sangre completos
- Revisión dental (presenta desgaste y probable enfermedad periodontal)
- Tratamiento de piel por dermatitis crónica
- Desparasitación interna y externa
- Vacunación y microchip
Estado de salud y proceso de socialización
Cheddar, ya mayor, muestra varios problemas típicos de la vida en la calle: dientes dañados, lesiones cutáneas y ligera pérdida de masa muscular. El presupuesto veterinario se estimó en 2 000 CAD, por lo que New Cat City lanzó una campaña de recaudación que superó la mitad del objetivo en sus primeras horas.
En cuanto al comportamiento, los cuidadores observan pequeños logros diarios: duerme en mantas mullidas, se estira sin miedo y acepta caricias breves. Estos signos indican que podría adaptarse a un hogar en lugar de un santuario permanente. El plan inicial —trasladarlo a un refugio campestre— se ha flexibilizado; ahora se prioriza encontrarle adopción entre las personas que lo alimentaron todos estos años.
El futuro del Planetario McLaughlin
Mientras Cheddar se acostumbra a la vida bajo techo, el planetario vive sus últimos días. La Universidad de Toronto construirá un edificio de seis plantas que albergará la School of Cities, espacios académicos y un nuevo auditorio. Las tareas preliminares de demolición ya empezaron; de haberse quedado, Cheddar habría perdido su refugio y, probablemente, la vida.
Reflexión: gatos ferales y responsabilidad comunitaria
El caso de Cheddar ilustra el reto que representan las colonias felinas urbanas. Los gatos ferales no suelen adaptarse fácilmente al interior de una casa, pero el apoyo de vecinos, programas de captura-esterilización-retorno (TNR) y organizaciones de rescate puede cambiar su destino. Para la comunidad latina —muchas veces involucrada en iniciativas de bienestar animal— este rescate recuerda la importancia de:
- Esterilizar y vacunar a las mascotas propias para reducir colonias ferales.
- Apoyar a refugios locales con donaciones o voluntariado.
- Denunciar edificios abandonados inseguros que puedan albergar animales o personas en riesgo.
Por ahora, Cheddar descansa, se recupera y desconoce que su historia conmovió a toda una ciudad. Cuando abra los ojos en su nuevo hogar, su futuro será tan brillante como las estrellas que una vez se proyectaban en el viejo planetario.