“La vieja relación con EE.UU. ha terminado”
Ottawa, 25 de marzo de 2025 – El primer ministro Mark Carney fue contundente: Canadá debe “reimaginar su economía desde sus cimientos” tras el anuncio de nuevos aranceles automotrices del presidente estadounidense Donald Trump. Según Carney, la era de la integración económica profunda con EE.UU. “ha terminado”.
¿Qué implican los nuevos aranceles?
Trump impuso un arancel del 25% a todos los vehículos y camionetas ligeras fabricados fuera de EE.UU., lo que golpea directamente a la industria automotriz canadiense. Además, ya están vigentes otros aranceles:
- 25% sobre todos los bienes canadienses
- 25% sobre acero y aluminio
- 10% adicional sobre energía canadiense
Estos nuevos aranceles entrarán en vigor el 2 de abril, junto a una ronda global de aranceles “recíprocos” que también afectarán a otros socios comerciales.
Carney promete contraataque: “Lucharemos, protegeremos y construiremos”
En respuesta, Carney anunció:
- Medidas de represalia (por anunciar el 2 de abril)
- Eliminación de barreras comerciales internas antes del 1 de julio
- Enfoque económico hacia inversión interna y menor dependencia de EE.UU.
- Creación de una red de manufactura automotriz “100% canadiense”
- Fondo estratégico de $2,000 millones para apoyar trabajadores
- “Rechazo cualquier intento de debilitarnos. EE.UU. no nos poseerá. Eso no sucederá jamás”, dijo Carney.
Tensión política y reacción de los líderes canadienses
Pierre Poilievre (Conservador): Acusó a Trump de traicionar a su “mejor amigo” y prometió aranceles “dólar por dólar” dirigidos contra empresas estadounidenses, sin afectar a los consumidores canadienses.
Jagmeet Singh (NDP): Calificó las medidas de Trump como “una puñalada por la espalda” e instó a la unidad nacional. Propuso beneficios de seguro de empleo y eliminar el GST para vehículos canadienses como forma de incentivar la compra local.
¿El fin del TLC como lo conocíamos?
Canadá ya había respondido con contratarifas por $60 mil millones, y otro paquete de represalias por $125 mil millones está en camino. Mientras tanto, la presión sobre las cadenas de suministro automotriz es inminente.
Las declaraciones de Carney marcan un punto de inflexión: no solo se trata de una disputa comercial, sino de una redefinición estratégica del rol de Canadá frente a EE.UU.
Reflexión: ¿Se avecina una independencia económica canadiense?
¿Podrá Canadá desarrollar una industria automotriz competitiva sin EE.UU.?
¿Son sostenibles estas políticas en un entorno económico globalizado?
¿Está Trump debilitando alianzas históricas en nombre de un nacionalismo económico extremo?
El 2 de abril será clave. Hasta entonces, la relación Canadá-EE.UU. entra en terreno desconocido.